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TRIBUNA

Dos discursos igualmente esperanzadores

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 17 de junio de 2016, 00:24h

Pensando de qué escribir esta semana, me di cuenta que había dos temas que podían tener interés para mis lectores, los mismos que me habían devuelto el optimismo en esta semana que se cumplen 39 años de las primeras elecciones democráticas en España: un acto electoral en Burgos y la irrupción de Gordon Brown en la campaña del referéndum británico.

Alfredo Pérez Rubalcaba intervino en Burgos en un acto electoral de los socialistas. Cuando se afirma con reiteración, como un tópico sin excepciones, que los discursos políticos son insustanciales, escuchar y contemplar al anterior líder del PSOE ha sido un desmentido rotundo de esa cantinela, producto por igual de los malos políticos y de los informantes sin curiosidad por las noticias importantes.

Alfredo Pérez Rubalcaba pronunció un discurso que clarificaba el punto más importante de esta campaña electoral: ¿podrá Podemos y Pablo Iglesias formar gobierno con los votos del PSOE? Alfredo Pérez Rubalcaba sostuvo que tal acuerdo era imposible. En la parte de su discurso, que no pronunció con sus pícaras ironías, Alfredo sintetizó la idea de que el respeto a la ley es un principio supremo para los socialistas democráticos, aprendido y grabado por la historia, muchas veces dramática, de los 137 años de existencia del PSOE. No sólo por esa propuesta de Podemos de autorizar una consulta para que se pronuncien los catalanes, vascos, gallegos, etcétera, sobre permanecer o no en España, sino por otras muchas propuestas (¡y acciones!) de ese conglomerado político que ahora oculta sus intenciones de romper, ¡fíjense bien!, el “Estado social y democrático de Derecho”, es decir, la España que se constituyó en Estado con la Constitución de 1978.

Léase el artículo 1 de la Constitución, y ese artículo que define a España, también impregnó definitivamente al PSOE de convicciones legales y democráticas, en un proceso convulso cual fue su famoso Congreso federal de 1979 (Felipe González dimitió cuando el Congreso no aceptó dejar de ser revolucionario).

Alfredo Pérez Rubalcaba sabía de lo que hablaba cuando afirmó, con toda seriedad, que el jefe de Podemos no podrá ser nunca presidente de un gobierno de España. El PSOE se ha encontrado ante dilemas semejantes en otros momentos difíciles de su historia, pero en todos ellos ha resuelto la duda con los mismos principios que llevaron a Fernando de los Ríos, el ejemplar dirigente socialista, a rechazar ante Lenin cualquier proyecto político que no se basase en la libertad y en el Estado de Derecho.

El PSOE tiene unos límites que no son como las líneas rojas de Pablo Iglesias, pura táctica para engañar electoralmente. El PSOE es un partido que tiene una especial devoción por sus principios, que puede desembocar en ásperas luchas ideológicas internas, hasta el punto, como ocurre con otros partidos socialdemocráticos europeos, que sus crisis se confunden con crisis de la política, e incluso del Estado.

Cuando la opinión pública británica está dramáticamente dividida con el referéndum estúpidamente convocado por David Cameron (segundo referéndum decidido por miserables intereses electorales), en otra circunstancia igualmente grave para británicos y europeos, aparece de nuevo Gordon Brown, el anterior primer ministro laborista.

Gordon Brown salvó a Gran Bretaña de la escisión de Escocia. Ahora, de nuevo, Cameron, el Reino Unido y la Unión Europea puede que le deban a su discurso, inconfundiblemente cosmopolita, humanista, socialdemocrático y profundamente sincero (alejado 180º grados del argumentario economicista de nuestros días), la salvación de un “brexit” de consecuencias nefastas (desconocidas y moralmente repudiables).

Gordon Brown, que es un referente como lo fue Helmut Schmitt para los socialistas democráticos de todo el mundo, y que es la prueba viviente de que esa ideología no está superada en absoluto, ha pronunciado un discurso, que se anuda trágicamente con el asesinato de la diputada laborista y europeísta, Jo Cox, que debe leerse en estos días; éstos son algunos de sus párrafos: “Estoy en la catedral de Coventry, bombardeada y destruida por aviones nazis hace 75 años. Y ahora afectuosa y minuciosamente mantenida como un monumento a las guerras, y en un santuario a la paz. Pensemos que durante 1.000 años o más, las naciones de Europa han estado en guerra las unas contra las otras.(…)Una Europa donde las decisiones se toman a través del diálogo, las discusiones y los debates. Una Europa donde la única batalla es la batalla de las ideas. Una Europa donde luchamos con argumentos, no con armamentos. Una Europa en paz gracias a lo que el Reino Unido hizo para establecer la libertad por todo el continente.(…)Somos el pueblo británico que se mantuvo solidario con los pueblos de Europa del este cuando los tanques soviéticos los invadieron y dijimos que ellos también podían entrar en la Unión Europea, si ellos también suscribían la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho.(…)Las naciones más pequeñas buscan nuestro liderazgo y ¿qué mensaje enviaríamos al mundo, si nosotros, el pueblo británico, el pueblo más internacional de todos, nos alejáramos de nuestros vecinos más cercanos? Tenemos que liderar Europa, no dejarla.


Ante los dilemas, discursos con ideas claras, distintas y veraces.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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