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Y DIGO YO

Solo otra excusa soberanista

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 23 de junio de 2016, 18:21h

Siempre pasa algo. No hay forma de acabar una campaña sin algún elemento que distorsione o intente distorsionar el resultado final de unas elecciones. Con mayor o menor éxito, es casi una tradición ver cómo a pocos días de ir a las urnas a votar y cuando todos estamos pergeñando nuestra elección, aparecen escándalos, nuevos casos de corrupción y oscuros episodios del pasado de alguno de los personajes en liza.

En cualquier caso, el asunto recientísimo del ministro del Interior es de traca porque, si bien es cierto que ninguna conversación privada aguanta un análisis de lo políticamente correcto, tiene delito que se espíe y grabe al responsable de la seguridad nacional en su propio despacho.

El caso es que, al final, tampoco parece que afecte tanto a la formación atacada. Si no, tras los múltiples casos de corrupción, por ejemplo, que han ido apareciendo en los últimos tiempos, el PP ya habría desaparecido del panorama político español y sus responsables huido a una montaña perdida o un desierto lejano. Como es bien sabido, no es el caso.

Esta vez le tocó a Jorge Fernández Díaz, que ya ha dejado claro que no piensa dimitir por reunirse con el jefe Antifraude de Cataluña para, precisamente eso, luchar contra las prácticas corruptas “con independencia de quién las cometa”. Acusado de conspirar contra convergentes y republicanos, el responsable de Interior ha sido claro al decir que no le va a “dar ese gusto a los soberanistas”.

Pero el que tiene el voto en la cabeza es muy difícil que lo cambie a estas alturas por un escándalo más. Desgraciadamente, estamos acostumbrados. ¿O es que le importa algo al votante de Podemos que una comisión de la Asamblea de Venezuela llame a declarar a Iglesias y compañía para explicar ciertos pagos? ¿O a uno del PSOE que el Tribunal Supremo crea que dos expresidentes de la Junta de Andalucía prevaricaron?

Por otra parte, quizá sea este el verdadero problema de la falta de regeneración, que no castigamos convenientemente. Ni los ciudadanos, que les seguimos votando, ni los propios políticos, que se pasan la vida poniendo la mano en el fuego. Todos los partidos, en un típico ejercicio de demagogia política, piden la dimisión del ministro. ¿Pueden asegurar ellos que en circunstancias similares su conversación es muy distinta?

Pero lo que más me ha llamado la atención es el tremendo favor que este caso ha hecho a la causa independentista. Por enésima vez, los partidarios del procés denuncian que se trata de un ataque más a las instituciones catalanas, pasando así a formar parte ya de la lista de excusas que los nuevos soberanistas, los que se apuntaron recientemente a la moda, utilizan para justificar su nueva posición ideológica.

Unos llevan tiempo explicando que son independentistas “de toda la vida”. Otros arguyen que “vieron la luz” con la sentencia sobre el Estatut, una intromisión intolerable a la idiosincrasia catalana. Y, finalmente, otros dirán que se pasan al lado soberanista porque están hartos de “conspiraciones” del Estado español contra el Estado catalán. Veremos qué será lo siguiente porque, al final, no es más que otro capítulo del 'culebrón' por la independencia.

Javier Cámara

Redactor Jefe de El Imparcial

JAVIER CÁMARA es periodista

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