Mafia rusa
sábado 14 de junio de 2008, 21:26h
La Comisaría General de la Policía Judicial ha desmantelado con la operación “Troika” la cuarta organización del crimen organizado más importante del mundo. La intervención se ha saldado con una veintena de detenidos, entre ellos, varios abogados españoles. Este hecho confiere a la operación un carácter especialmente trascendente, toda vez que una de las principales misiones de la organización en España era dar una pátina de legalidad –blanqueo de dinero- al importe de lo recaudado por actividades delictivas. Hay que decir que dichas actividades –tráfico de drogas y armas, prostitución, ajustes de cuentas…- se realizaban mayoritariamente en el extranjero, aunque parte de esos delitos también se cometían aquí.
El crimen no entiende de fronteras y nacionalidades. Por ello, su persecución ha de basarse en el mismo razonamiento. De hecho, la colaboración con la Interpol y demás instancias internacionales ha sido clave a la hora de llevar a cabo con éxito esta operación. Pero ello no debe distraer de su labor de vigilancia extrema a las autoridades españolas. La Costa del Sol es un destino turístico de primer orden, al que acuden gentes de medio mundo. Siendo en lujo una de sus señas de identidad característica, desde hace algún tiempo el presunto “glamour” de diversas localidades costasoleñas se ve empañado por acontecimientos que en nada benefician su reputación. A la “operación Malaya”, sobre un auténtico expolio urbanístico de Marbella, se une la proliferación den noticias que sitúan a delincuentes de toda procedencia en suelo español. Es un hecho que países con destinos turísticos apetecibles hacen lo posible por impulsarlos. España, por tanto, debería concentrar todos sus esfuerzos en procurar que su oferta turística deje de identificarse con destino de mafiosos y delincuentes. No es, desde luego, el turismo más deseable.