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TRIBUNA

La humanidad en bancarrota

Juan José Vijuesca
miércoles 06 de julio de 2016, 16:36h

Maldita la gracia el tener que soportar esta carga de malos rollos que venimos padeciendo desde que Adán se saltó la condicional al comer del árbol prohibido. Dichosa manzana y no menos dichosita Eva con las tentaciones de probar la fruta que ni siquiera aún estaba recomendada por la Organización Mundial de la Salud por aquél entonces. Ya son ganas de enredar.

Así fue, y lo que vino después ya lo saben ustedes, un cameo entre ambos y de aquellos polvos hoy estos lodos, o sea, 7.500 millones de habitantes terrenales enfundados en cuerpos errabundos sobre un planeta que nada tiene que ver con aquél idílico Jardín del Edén. Y les cuento algo de Historia Natural convencido de una sola cosa, y es que desde aquél triste suceso no hemos levantado cabeza. Y si no, hagan ustedes balance del deterioro existencial con tanto estado de bienestar virtual y tanta zarandaja postinera sin que un solo día dejen de exprimirnos la psiquis de nuestra maltrecha realidad.

Por ir acotando, pues la historia de la humanidad es algo extensa como para reeditarla aquí en pocas líneas y a capela, les diré que yo al menos me siento avergonzado de lo que en el paraíso terrenal sucedió con nuestros primeros padres, porque la teoría de que descendemos del mono no me parece nada coherente teniendo en cuenta que esta especie vive en los árboles y nosotros los hacemos leña sin andarnos por las ramas. Prefiero la otra versión, me resulta mucho más sensual imaginar a Adán y Eva sin líneas rojas ni puertas giratorias. Hombre, lo de las hojas de parra sería por si acaso refrescaba por la noche, pero lo dudo porque lo de las isobaras y las nubes de evolución no llegaría hasta mediado el Renacimiento con Leonardo Da Vinci inventando cosas.

Lo cierto es que Adán y Eva llegaron al climaterio como si tal cosa, no vayan a creer que se les acabó el amor de tanto usarlo, nada de eso, continuaron en el empeño y así nos va con tanta superpoblación. Y es a partir de aquí cuando estamos inmersos en las consecuencias directas de aquél pecado original (vuelvan a recordar la manzana del árbol del bien y del mal). Sabido es que el ser humano es un producto perecedero, sin embargo, el empeño que ponemos en darnos matarile antes de tiempo es por culpa de nuestros antepasados, o sea, somos fruto de aquél mismo árbol que una vez alterado su genoma en lo que a vida eterna se refería, pues eso, con el pecado vino el ser injertados en la rama de la maldad hasta nuestros días. Por lo tanto, nada de extraño tiene que seamos los perfectos capullos de la creación.

La crisálida que nos mantiene vivos lo es gracias a la buena voluntad de cuantos intentan regenerar el proceso de deterioro galopante; sin embargo la cosa está cada vez peor. Europa en estos momentos está al borde de un ataque de Brexit, me temo que tan casual como bien orquestado. África quiere y no puede. América tan pronto está cerca como lejos. Asia es tan diversa como imprevisible y su lejano Oriente lleva demasiado tiempo con el despertar de su gigantismo. Oceanía puede ser tan idílico como inexpugnable y a menos que tu empresa te destine allí, lo normal es hacer pereza. Basta con este gráfico, muy resumido, para darnos cuenta de que todos los rincones de la tierra resultan lo mismo, o sea, inmersos en fase de poca moral para todo aquello que no sea el pretender vivir bien a cualquier precio, lacerar al semejante para conseguirlo y además tener un patrocinio político nada encomiástico, lo que viene a potenciar aún más la abulia existente.

Vayamos por partes. En las formas políticas digamos que la socialdemocracia no solo ha envejecido, sino que ha perdido el norte como casi todo en esta vida. El comunismo es algo que habiendo estado ya no está y quiere volver, o sea, una especie de déjà vu, o como dijera Sigmund Freud: “No son más que deseos reprimidos” Y en cuanto al florecer de movimientos populistas, pues que quieren que les diga, dicen venir con un pan debajo del brazo y eso puede traer cola (no es peyorativo, por supuesto, pero sirvan otros ejemplos) Y poco más, porque el sentido figurado que ahora mismo impera en buena parte de la población mundial es el de morir por unos valores casi inexistentes e irreflexivos.

Nada nuevo, se dirán ustedes, porque la vida está inventada desde hace algunos años y esto siempre fue así, pues claro, pero lo que sucede es que ahora mismo la humanidad está en bancarrota sin saber muy bien hacia dónde nos dirigimos, hasta cuándo tanta displicencia, y en qué instante el mundo romperá aguas tragándose todo el activo y todo el pasivo existente para hacer borrón y cuenta nueva. Lo cierto es que estamos en un mundo en que la gente que está muriendo no debería estar haciéndolo.

En fin, como verán y a modo de resumen, todo este acervo existencial por culpa de una dichosa manzana y por unos padres tan irresponsables como lo fueron Adán y Eva. La cosa no tiene ni pizca de gracia, créanme.

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