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TRIBUNA

El asesor de Mr. Marshall

lunes 11 de julio de 2016, 20:05h

Tras la visita de Ike a Franco en 1959, España salió del aislacionismo y protagonizó el milagro económico español. Mariano Rajoy espera que la visita de Barack Obama le permita salir del cordón sanitario que le han tendido las fuerzas del cambio y continuar el milagro de vadear la crisis económica sin rescate y sin multa. Se confirma así que la nación americana siempre acude con más o menos acierto, quizás en algunas circunstancias con algún retraso, pero siempre con generosidad en ayuda del maltratado. Desde que EE.UU asumió la jefatura del mundo occidental, ha aceptado la misión directora de robustecer y consolidar el cuerpo y el espíritu de los necesitados, convirtiéndose en potencia rectora en la política mundial. El Plan Marshall fue un acto noble de la nación norteamericana y un sacrificio de los más eficientes en servicio y defensa de la paz.Aquél proyecto ya propugnaba la unidad de Europa como necesaria. El acercamiento y la unión de nuestro continente era imprescindible para competir con los bloques políticos y económicos de la época. Sus objetivos fueron la financiación del excedente de importación que necesitaba Europa hasta que la capacidad económica de aquélla se hiciera independiente, la abolición gradual del nacionalismo económico terminando con el absurdo panorama de los Estados aislados encastillados en su posición de guerrilleros de la economía, haciendo que las grandes posibilidades de ayuda mutua tuvieran pleno desarrollo, y la eliminación de la división entre países de mala y buena moneda.

Setenta años después Obama, gran conocedor de la historia reciente, sigue defendiendo para Europa lo mismo que el Plan Marshall. Y lo recordó antes del Brexit. Lo que desconocía el presidente estadounidense al llegar a la base de Torrejón era el perfil de cada uno de los dirigentes de los tres partidos derrotados por Rajoy en las elecciones del 26 J. Por ello, tuvo que echar mano de uno de sus asesores, conocido como titulares, por su admirable capacidad de acertar sobre la personalidad de los individuos mediante una sola frase. Así, justo antes de descender por la escalerilla del Air Force One, Rogers Kerans pasó a su comandante en jefe una nota con el siguiente contenido:

Pedro Sánchez: él, más que nadie, tiene el don de concentrar la mayor cantidad de palabras en la mínima cantidad de pensamiento. Comete siempre el error de comprar cuando los precios están altos y vender cuando bajan. Albert Rivera: como decía aquél famoso cartel colocado en los cafés que frecuentaban los buscadores de oro: “No disparéis sobre el pianista. Lo hace lo mejor que puede”. Pablo Iglesias: solo tiene un leve defecto: que si funda una República, quiere ser el Presidente; que si va a misa, querría ser el predicador; en un bautizo, querría ser el recién nacido; en una boda, la novia, y en un entierro, el difunto.

Obama leyó la nota y la guardó parsimoniosamente en el bolsillo de su americana. Como luego recogería la prensa española, despachó al trío en diez minutos.

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