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TRIBUNA

El Camino Real de Tierra Adentro

sábado 16 de julio de 2016, 19:35h
Actualizado el: 16/07/2016 20:02h

Muy pocos en España conocen hoy este nombre, a pesar de que el Camino Real de Tierra Adentro fue el eje por el que penetró en el Suroeste de los Estados Unidos todo el bagaje material y cultural de la civilización hispánica a lo largo de doscientos años.

Los actuales estados de Nuevo México, Arizona, Texas, Colorado, constituían la llamada entonces tierra de frontera, la parte más remota del virreinato mexicano, pero donde habitaban colonos, misioneros y soldados españoles, a los que era necesario proveer.

A tal fin, España organizó la llamada Conducta, una caravana de carretas, gentes, ganados y enseres, que cada tres años partía de la ciudad de México, para llegar seis meses después a Santa Fe, la capital de Nuevo México, ya en territorio norteamericano.

Trasladaban allí frailes, colonos, soldados y todo el argamandijo necesario para asentar la cultura española en aquellas tierras: semillas, plantones, aperos, muebles, papel y tinta para escribir… La caravana se componía de una treintena de carretas entoldadas (las que luego hemos visto en las películas de Hollywood como “americanas”), tiradas por bueyes, a las que seguía una nutrida representación del ganado español: caballos, vacas, burros, ovejas, gallinas… Todo este bagaje arribaba a Santa Fe, y desde allí se distribuía por ranchos, pueblos, misiones y presidios del territorio español de frontera.

El Camino Real de Tierra Adentro tuvo su propia y extraordinaria épica, pues no en vano atravesaba tierras muy inhóspitas y plagadas de incertidumbres. Cruzaba primero por las tierras amables de Querétaro o Guanajuato, para adentrarse más tarde en los páramos desérticos de Zacatecas o Chihuahua. Se cruzaba después el Río Grande, y solo restaban los arenales de Nuevo México, hasta rendir viaje en Santa Fe.

Los riesgos eran grandes. A veces se producían grandes crecidas de los ríos del camino, como el Nazca, que obligaban a la caravana a esperar durante semanas hasta que el río fuera vadeable.

A la derecha: Itinerario del Camino Real de Tierra Adentro, por Alexander von Humboldt

Peor aún eran las sequías extremas, muy frecuentes en esas tierras desérticas. Viajeros y animales se aprovisionaban regularmente de agua en las surgencias naturales u ojos de agua(así se les llama todavía hoy en los Estados Unidos), pero a veces quedaban en seco, condenando a la comitiva a la sed y el racionamiento. En este sentido era especialmente temida la travesía de la llamada Jornada del Muerto, en Nuevo México, cien kilómetros sin un solo manantial, que ponía al límite la resistencia de los viajeros.

Y más temido aún por las familias viajeras fue el peligro de los asaltos, porque abundaban los asaltantes. Desde la capital mexicana hasta Zacatecas había bandas que vivían de los asaltos a la caravana, a pesar de que estas marchaban protegidas por patrullas de soldados.

No obstante, el peligro mayor se instalaba más allá de Zacatecas, en los inmensos desiertos del norte de México, el hábitat de las tribus indias hostiles a España, cuyas depredaciones sembraban un terror profundo entre las familias que viajaban a la tierra de frontera en busca de una vida mejor.

Los indios, máximos conocedores del terreno, al que sabían extraer el máximo de sus posibilidades. Invisibles a la guardia de la comitiva, la seguían y vigilaban desde lejos, esperando con la proverbial paciencia india el momento adecuado para la depredación. La caravana, llegada la noche colocaba en círculo las carretas con las personas dentro, e instalaba guardias en el contorno durante toda la noche.

Pero siempre había algún descuido, alguna debilidad, y entonces los indios daban el golpe, siempre de noche. Su objetivo primordial eran los caballos, y gracias a estas rapiñas consiguieron hacerse con grandes caballadas, convirtiéndose más tarde en insuperables jinetes.

Abajo: Los indios acechaban el paso de la caravana para hacer sus depredaciones

Pero no solo robaban caballos. Cuando la ocasión era especialmente propicia se atrevían a introducirse en una de las carretas y apoderarse de mujeres o niños, deslizándose con ellos en la espesura de la noche. No fueron escasas las historias de mujeres y niños arrancados de su cultura y obligados a incorporarse a una tribu india. Hubo casos de niños adaptados tan cabalmente a sus nuevas familias, que acababan por renegar de sus orígenes y se convertían en unos indios más.

Hoy, el Camino Real de Tierra Adentro está declarado como National Historic Trail por el gobierno de los Estados Unidos, y posee un impresionante centro de interpretación en la localidad de Socorro, en Nuevo México, como reconocimiento al Camino por el que fluyó al interior de Estados Unidos el conjunto de la cultura occidental.

Borja Cardelús

Hispanista y escritor

BORJA CARDELÚS es hispanista y escritor

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