Los países que mejoran el nivel de vida de su población y reducen su pobreza, lo hacen gracias al crecimiento de su producción de bienes y servicios, pero al mismo tiempo implementan eficaces políticas sociales y fiscales. Pero para aumentar la disponibilidad de bienes y servicios es necesario incrementar la inversión orientada hacia la expansión del sistema productivo.
Por esta razón es importante conocer que viene ocurriendo en América Latina con la inversión externa orientada a la expansión de la producción, es decir sin prestar atención a la inversión financiera meramente especulativa de corto plazo. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) acaba de publicar esta información sobre la “Inversión Extranjera Directa” (IED) en el 2015.
La CEPAL informa que en todos los países en desarrollo, esta IED aumentó un 33 por ciento, al pasar de 579 mil millones de dólares en el 2010 a 769 mil millones en el 2015, un aumento de 190 mil millones de dólares. Pero atención, no a todas las regiones del planeta le fue igual ya que mientras que, la IED en el Asia en desarrollo aumentó nada menos que 55 por ciento, en América Latina apenas trepa un 3,5 por ciento, y en África se reduce un 20 por ciento. Es notable observar que el aumento de la IED entre el 2010 y el 2015 en el Asia es el mismo que el aumento total de la IED en todo el mundo en desarrollo.
El año 2011 había sido el año con el mayor nivel de IED en América Latina con 208 mil millones dólares, 20 por ciento más que el 2010, pero a partir del 2011 todos los años viene decreciendo la IED en América Latina, que en el 2015 llega a 179 mil millones, es decir un 18 por ciento menos que en el 2010.
El mapa mundial de la IED se está modificando aceleradamente ya que, hacia el 2010 por cada dólar invertido en Asia se invertía la mitad en América Latina, mientras que ahora esta proporción a caído a menos de la tercera parte.
Brasil sigue siendo el país que lidera los montos totales correspondientes a la IED en América Latina, ya que en el 2015 recibió el 42 por ciento del total que vino a esta región, le siguen México, Chile, Colombia, Argentina y Perú. Pero aquí estamos hablando de montos absolutos, lo que implica no prestar al tamaño de las naciones, por eso es interesante prestar atención a la IED por habitante correspondiente a cada país.
La mayoría de las naciones latinoamericanas está recibiendo una IED en el rango de 220 a 360 dólares por habitante. Pero hay tres notables excepciones, Panamá, Chile y Venezuela. Panamá lidera América Latina con una IED por habitante de 1290 dólares y le sigue Chile con 1130, en el otro extremo inferior encontramos a Venezuela con apenas 45 dólares por habitante. O sea que Panamá recibe una IED por habitante 29 veces más que Venezuela y Chile 25 veces más.
Sin inversiones productivas es altamente improbable abatir la pobreza y eliminar la indigencia.