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¿Hay que limitar la entrada de refugiados?

lunes 01 de agosto de 2016, 09:56h
Aparte de muerte y destrucción, una de las peores consecuencias que ha provocado la devastadora guerra que asola Siria desde hace más de cinco años, ha sido la mayor crisis de refugiados producida en décadas. Millones de personas se han visto obligadas a abandonar su país no ya en busca de un futuro mejor, como sucede en el caso de muchos inmigrantes, sino para simple y llanamente tener futuro. Porque esos millones de seres humanos, que no son cifras ni meras estadística, huyen de su tierra para salvar la vida en el fuego cruzado entre un presidente de Siria que se aferra al poder y un yihadismo rampante que ha convertido buena parte de Siria en una de sus guaridas.

En esta terrible situación, esos millones de personas han llamado a la puerta de Europa buscando refugio y apoyo. Y, sin duda, Europa no puede dar la espalda a un drama de estas dimensiones. Un drama pero también una circunstancia endiablada en la que no vale solo el buenismo y la necesaria solidaridad. Porque la solidaridad tiene que gestionarse con inteligencia y eficacia, y, sobre todo, teniendo en cuenta la realidad, por muy dura que esta sea. Hacer caso omiso de ella sólo conduce a agravar los problemas.

Angela Merkel ha sido abanderada de una política de acogida de refugiados prácticamente sin límite. Es una idea que viene defendiendo desde que comenzó la crisis y que ahora acaba de volver a sostener. A pesar de haberse producido algunos hechos de manifiesta transcendencia y de que varias voces la instan a un replanteamiento. La última, la del primer ministro de Baviera, Horst Seehofer. Tras los ataques yihadistas perpetrados en Würzburg y Ansbach, a manos de refugiados, le ha pedido a la canciller muchas más medidas para garantizar al máximo la seguridad. Así, entre otras, identificar fehaciente y rigurosamente a cada peticionario de asilo antes de la entrada, reforzar las fronteras, e, incluso, poner límites a la entrada. Sobre todo esto último resulta políticamente incorrecto, pero no debería dejar de abordarse.

No se trata, naturalmente, de abandonar a los refugiados a su suerte. Pero una entrada masiva y descontrolada, de totales puertas abiertas, más allá de que pueda ocasionar problemas de seguridad, da alas a partidos que aprovechan las circunstancias para propagar sus repugnantes doctrinas xenófobas, y atizar un clima de miedo y visceral rechazo al otro. No hace mucho, el presidente de Alemania, Joachim Gauck, se pronunció en este sentido señalando que “si los demócratas no quieren discutir sobre estos límites, dejarán el campo libre a los populistas y xenófobos”. La solución a la crisis de los refugiados es, sin duda, complicada. No se debe ni puede abdicar de la solidaridad, pero tampoco actuar sin prever las posibles consecuencias de las decisiones.
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