www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Perú y el nuevo gobierno. Problemas y oportunidades

Alejandro San Francisco
martes 02 de agosto de 2016, 20:59h
Actualizado el: 08/02/2016 21:15h

Las elecciones presidenciales en Perú tuvieron todo el sabor de una gran novela. Quizá esto ocurre por lo que comentaba Gabriel García Márquez, al señalar que en América Latina la realidad supera a la ficción. Después de una elección estrechísima y de resultados impredecibles, la democracia peruana resultó fortalecida y se inicia una nueva etapa que tiene dos características entremezcladas: un razonable optimismo sobre el futuro y las tensiones propias de la polarización política que acompañaron la campaña.

Pedro Pablo Kuczynski, el nuevo presidente de Perú, tiene varias cosas a su favor en este nuevo escenario. En primer lugar se encuentra su triunfo electoral, que es completamente legítimo, si bien resultó muy ajustado. Esto ha sido un paso más en la consolidación democrática de su país y del continente, ya habituado a estos procesos desde hace unas tres décadas, después de "la era de los generales", como la llamaba Frederick Nunn. En segundo lugar, se trata de un gobernante especialmente preparado, tanto por sus conocimientos técnicos como por su trayectoria, que mezcla una exitosa presencia en el mundo privado y con el ejercicio de importantes cargos públicos en el pasado. En tercer lugar, PPK es una persona que, en términos generales, ha tenido un discurso unitario, en la línea de fortalecer apoyos y generar respaldos necesarios para su gestión.

Sin embargo, ahí se ubica el primer problema que tendrá su administración: se trata de un presidencialismo de minoría, como tantos que se han repetido en la América Latina en los últimos tiempos. Esto se sabía de antemano, ya que en la primera vuelta presidencial de abril pasado, el resultado favoreció ampliamente a Keiko Fujimori, cuyo conglomerado alcanzó además una mayoría parlamentaria clara. En la segunda vuelta ella fue derrotada, pero el fujimorismo quedó con el control del Congreso, resultando determinante para los próximos cinco años.

Adicionalmente, el líder de la Fuerza por el Kambio tiene que considerar una segunda debilidad, cual es su carácter “tecnocrático”, por mencionar una palabra no siempre comprendida ni explicada. Esto apunta a una incomprensión del servicio público, suponiendo que se trata de una actividad administrativa a escala nacional, que debe ser desarrollada con una lógica empresarial impecable, donde cuadran los números y la eficiencia se convierte en parámetro de medida casi exclusiva. El problema es la desnaturalización del principio, o su absolutización: bien por la eficiencia y el éxito en las políticas públicas, pero no debe olvidarse que el gobierno es esencialmente una actividad política, que debe dar explicación en esa lógica y articular un discurso político, apoyos partidistas, además de una solidez doctrinal que supere los gráficos y se adentre a la prosa.

Hay un último factor que podría afectar a PPK, como es su locuacidad, incluso su simpatía. Esto es algo que, a título de personas comunes y corrientes, puede ser incluso un factor positivo, un elemento de liderazgo y de empatía, pero en un Presidente de la República es algo más complejo. Ya durante la campaña presidencial el candidato Kuczynski se había dado algunos gustos o había hecho algunas descripciones que podrían considerarse impropias. De Veronika Mendoza, la líder izquierdista, señaló que no había hecho nada “en su perra vida”, comentario desafortunado, por decir lo menos. También señaló que el hijo de un ratero es muy probable que también lo sea, determinismo inaceptable aunque fuera utilizado sólo para desacreditar a su contendora Fujimori.

El problema es que esta “disposición poco protocolar” de PPK -como señala el editorial “Decires presidenciales”, del periódico peruano El Comercio (2 de agosto de 2016)-, se ha mantenido en estos primeros días de su administración. Han sido especialmente polémicas dos referencias relativas a la mayoría fujimorista en el Congreso Nacional, y no era para menos. Por una parte, Kuczynski dijo que muchos de los parlamentarios se habían comprometido políticamente por el interés de alguna “prebenda”: “No todos los 73 congresistas de la bancada fujimorista son miembros del partido; habrá como 30 que se subieron al carro creyendo que ella [Keiko] ganaba y que recibirían una prebenda”. A continuación agregó un segundo aspecto: “Lo que hay que trabajar desde un punto de vista completamente egoísta es ‘jalarse’ a algunos de esos”. Es decir, dos insultos en un solo comentario.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(0)

+
0 comentarios