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Z, líquida o de Zapatero

lunes 16 de junio de 2008, 22:29h
Es un insulto a la solidaridad y a la decencia que la Expo sobre el agua se celebre en la ciudad que inventó el blindaje político de los ríos. Zaragoza es una gran ciudad, con muy buena gente, que se convierte en lo peor cuando se transfigura en Z, líquida o de Zapatero. Todo lo que se transforma en Z resulta ser pésimo y perjudicial para los ciudadanos.

Hoy, las malditas dos Españas se dividen en una España húmeda y una España seca. Un conflicto sin resolver desde hace más de ciento cincuenta años. Un ejemplo para el mundo de lo que suponen políticas ineficaces unidas a una peligrosísima falta de solidaridad. Los políticos que gobiernan hoy Aragón son los principales responsables de que el Plan hidrológico fuera derogado. Ellos y Z, líquida o de Zapatero. Qué osadía hacer ostentación pública del fracaso. ¿Qué van a explicar al mundo en la Expo de Z? Quizás quieran explicar que Z practica la política de la insolidaridad. Niega los recursos hídricos a quienes los necesitan. Cada vez que venga un visitante, no sé si le contarán que el agua del río que pasa por delante de ellos tira un par de veces al año, en una semana, todo el agua que necesitaría el Levante y parte de Andalucía para sus cultivos y para beber. Ésa es su política. Todo menos vertebrar la gran nación que sería la España de la generosidad y del reparto del agua. Así es la solidaridaz. Con Z, líquida o de Zapatero.

En esta Expo sin contenido, quizás hagan unas jornadas para dejar estupefacto al mundo intentando explicar que, como gran avance político, el río que pasa por delante de ellos está políticamente blindado. Puede que expliquen que si una ciudad de cuatro millones de personas no tiene agua para beber, sus leyes no permiten que pueda trasvasar. Porque el agua de todo el río es de Aragón, aunque desemboque en el Mediterráneo.

Menudo ejemplo para la sostenibilidad es celebrar la Expo del agua mientras la política hidráulica del gobierno es verter al mar toda el agua dulce del río, para que se sale poco a poco mientras se traslada a mil kilómetros. Una vez salada y desplazada se recoge en desaladoras para quitarle la sal, con gran gasto energético, contaminación elevada y quemando el entorno con los restos de salmuera. Por si la estupidez no fuera suficiente, hay que volver a trasladar el agua tan mal gestionada a cincuenta kilómetros más al norte de donde se vertió al mar. Tanta estupidez se merece toda una Expo. Así, por si todo el mundo no se ha enterado de lo que es Z, líquida o de Zapatero, se ha inaugurado esta Expo para que todo el mundo conozca la tomadura de pelo que es la política en España y el montaje de Z. Una vergüenza que recuerda al “forrum de las culturas” de Barcelona. Una vergüenza más.

PD. ¿Y el teléfono de Bibiana aceptará llamadas a cobro revertido? ¿Y qué pasará mientras te aceptan el cargo?

Román Cendoya

Empresario y periodista

ROMÁN CENDOYA es empresario, periodista y colaborador como analista político en distintos medios de comunicación

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