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ENCUESTA PARA AHUYENTAR LAS TERCERAS ELECCIONES

martes 09 de agosto de 2016, 13:19h
No pongo en duda el nivel científico de los directores y ejecutores de las encuestas del CIS...
No pongo en duda el nivel científico de los directores y ejecutores de las encuestas del CIS, a pesar de los abultados errores que precedieron a las elecciones del 26-J. Al leer cualquier sondeo, incluso los más solventes, siempre me viene al recuerdo la frase de Churchill, tantas veces repetida: “Las encuestas son como los trajes de baño femeninos. Es interesante lo que descubren pero es todavía más interesante lo que ocultan”.

Y lo que oculta la encuesta del CIS es que parece hecha, en plena negociación de investidura, para explicar a los recelosos que unas terceras elecciones dejarían las cosas como están. Así funciona el voluntarismo político: se difunde una encuesta para condicionar a los que no hacen el juego previsto.

En mi opinión, las terceras elecciones son todavía más indeseables que las segundas. Lo que no creo es que en esas terceras elecciones se produzcan los resultados que se anticipan. En su día las diferentes encuestas dieron por hecho el sorpasso de Podemos al PSOE. Conviene no olvidarlo.

Aunque hay que trabajar siempre sobre datos científicos y no sobre intuiciones, las vacaciones caniculares pueden justificar una excepción. A pesar del asco general que producen en la ciudadanía los dirigentes de los partidos políticos, unas nuevas elecciones potenciarían al Partido Popular y al PSOE y fragilizarían a Podemos y a Ciudadanos. Salvo un hecho excepcional, como ocurrió el 11-M, las aguas volverían a sus cauces y los ciudadanos, hartos de lo que está ocurriendo, regresarían en parte considerable a los partidos a los que siempre votaron para evitar así los chantajes de las nuevas agrupaciones, que no han renovado nada sino que se han instalado en la mamandurria del Estado. “Ciudadanos y Podemos, bonitos motes, nuevos grupos que intentan chupar del bote”, así rezaba una pancarta en Sevilla antes de las elecciones autonómicas.

El español medio está contra las terceras elecciones por razones del interés general. Los dirigentes de los partidos solo piensan en el interés del propio partido, cuando no en el interés personal.