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el paro alcanzará el 11,6%

Funcas cree que no se tocará fondo antes de dos años

martes 17 de junio de 2008, 09:48h
La evolución previsible de la economía española no es muy halagüeña. La confianza del consumidor en las perspectivas de la economía del país ha caído 54,1 puntos; el consumo familiar y la Formación Bruta de Capital dan muestras de pérdida de fortaleza en su evolución; la tasa de paro al final de este año muy posiblemente se aproxime al 10 por ciento de la población activa; la inflación superará el 4 por ciento anual; el superávit de las administraciones públicas se está reduciendo drásticamente y la necesidad de financiación frente al resto del mundo mantienen su abultado nivel, superior al 10 por ciento del PIB.

Según el director general de Funcas, autor del artículo, recomienda inducir confianza en el sistema abordando los problemas de fondo; evitar nuevos rebrotes de inflación por el lado de los costes y buscar elementos compensadores de la caída de la demanda agregada, impulsando los componentes más nobles de la demanda como la exportación y la inversión.

Por otro lado, María Jesús Fernández y Ángel Laborda, del Gabinete de Coyuntura y Estadística de Funcas, han estimado unas previsiones económicas para España 2008-2009, en dos escenarios. Las del escenario alto incluyen un crecimiento del PIB tres décimas por debajo del gobierno para 2008 (2 por ciento) y 1,4 puntos porcentuales por debajo para 2009 (0,9 por ciento). La media anual de 2 por ciento para 2008 implica que el crecimiento también se acelera ligeramente en la segunda mitad del año tras un segundo trimestre algo más flojo que el primero. Se prevé que, una vez se vaya diluyendo el efecto fiscal, el ritmo de crecimiento vuelva a moderarse a tasas del orden del 0,2 por ciento trimestral en 2009, lo que daría un crecimiento medio anual del 0,9 en dicho año.

El agregado que arrastra fuertemente a la baja al conjunto de la economía es la inversión en construcción residencial, para la que se prevén caídas del orden del 7 por ciento en 2008 y del 15 en 2009. Tasas que se obtienen bajo la hipótesis de que la iniciación de viviendas nuevas, que en 2007 alcanzaron la cifra de 616.000, se reduce bruscamente a lo largo de 2008, hasta situarse en 312.000 en 2009. También la inversión en equipo y otros productos frenará notablemente su avance en 2008 y podría caer moderadamente en 2009, como consecuencia del endurecimiento de la financiación, de la desaceleración de la demanda y de la caída de las expectativas.

En cuanto al sector exterior, es de prever que reduzca a casi cero su aportación negativa de los años anteriores, no tanto por la recuperación de las exportaciones sino por el menor avance de las importaciones asociado al debilitamiento de la demanda interna. No obstante, el déficit por cuenta corriente seguiría aumentando hasta el 11 por ciento del PIB, debido al encarecimiento relativo de las importaciones (energía y otras materias primas) y al aumento de los pagos por rentas de inversión.

La inversión en viviendas reduciría su peso en el PIB desde el 9,2 por ciento en el último trimestre de 2007 al 6,4 por ciento dos años más tarde, tasa esta que aún se encontraría entre las más elevadas de los países avanzados. La fuerte reducción del crecimiento del PIB y una cierta recuperación de la productividad se traducirán en una ralentización notable del empleo, con el consiguiente aumento de la tasa de paro hasta cerca del 10 por ciento de la población activa en 2008 y 11,6 en 2009. En cuanto a los precios, es de prever un aumento medio anual del 4,3 por ciento, si bien, esta tasa debería reducirse por debajo del 3 en 2009 bajo la hipótesis de que los precios del petróleo y resto de materias primas se estabilicen.
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