El bochorno de los no pactos: aquí sobran dos
jueves 18 de agosto de 2016, 10:10h
Actualizado el: 18 de agosto de 2016, 11:01h
Cuando la pasada semana Ciudadanos ofreció al PP la posibilidad de dar el “sí” a la investidura de Mariano Rajoy si éste y su partido aceptaban seis condiciones y fijaban la fecha de la investidura se tuvo la impresión de que se abría una puerta para desbloquear una situación que cada vez resulta más y más incomprensible y está cayendo peligrosamente en lo grotesco. Ante la oferta-condición, Rajoy decidió que la trasladaría al Comité Ejecutivo del PP. Fue un tanto sorprendente que en unos momentos como los actuales se retrasara la reunión siete días. Y más sorprendente ha sido que de la reunión celebrada ayer no saliera una respuesta clara ante la propuesta de la formación de Albert Rivera. Es cierto que ahora ya sabemos que el Comité Ejecutivo del PP ha dado carta blanca a Rajoy para que negocie con Ciudadanos, pero para este viaje no hacían falta tantas alforjas, pues no era esta la finalidad de la reunión sino debatir si el PP aceptaba o no las condiciones de la formación naranja.
Hoy se reúnen Mariano Rajoy y Albert Rivera y sería más que conveniente que del encuentro saliera algo concreto Es sabido que solo con el “sí” de Ciudadanos no se alcanzaría la investidura, pero sin duda un acuerdo en firme entre el PP y Ciudadanos pondrían mucho más contra las cuerdas a un Pedro Sánchez que ayer también se reunió con la Ejecutiva permanente del PSOE y sigue empecinado en el “no”. Si Rajoy y Rivera llegaran a un pacto quedaría palmariamente claro que la responsabilidad de que tuvieran que convocarse otras elecciones recaería en la incomprensible postura de Pedro Sánchez que parecería carecer del menor sentido de Estado. Pero que parece ayuno, sin embargo, de una desmesurada ambición para convertirse en el inquilino de La Moncloa. Y parece que a cualquier precio.
Tal como están las cosas, no hay que perder de vista las declaraciones de Miquel Iceta, líder de los socialistas catalanes, en el sentido de que es falso el dilema entre “Mariano Rajoy o nuevas elecciones generales”, apoyadas rápidamente por el alcalde de Tarragona quien subrayó “la capacidad creativa de buscar acuerdos más allá de lo razonable y de lo previsible”. No es casual que frente a otros barones socialistas que no van precisamente en esa línea, haya sido Iceta quien intente resucitar un posible pacto de izquierdas, un Frente Popular mucho más “comprensivo”, por decirlo suavemente, con la añagaza del “derecho a decidir”, que Iceta no ve con malos ojos, aun a pesar de que el coqueteo de los socialistas catalanes con el secesionismo les haya restado una gran cantidad de votos.
En los dos comicios ya celebrados, los electorales fueron claros en su mandato de que los políticos tenían que demostrar, más allá del bla, bla, bla, su capacidad de pactar y trabajar conjuntamente por el progreso de todos. Pero la respuesta de la clase política no solo no ha estado a la altura de las circunstancias, sino que ha sido bochornosa. Esperemos que aunque sea in extremis cambien de una vez de rumbo y no sigan dando a los ciudadanos motivos que incrementen su desafecto hacia ella.