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TIRO CON ARCO

Aguas inexploradas

Dani Villagrasa Beltrán
domingo 21 de agosto de 2016, 19:47h
A pesar de todo el aparato de confusión sobre los datos económicos, mes a mes, trimestre a trimestre, puede observarse cómo la economía española está enfrascada en una tendencia. Puede ser confusa o ambivalente, pero es una tendencia. La prueba está en que cada vez es más difícil poner un titular a determinados datos macroeconómicos cuyo calendario de publicación es periódico. ¿Cuántas veces habremos escrito y leído ‘nuevo récord’ para referirnos a las exportaciones, al turismo o a la deuda pública? ¿Cuántas veces leemos que el Índice de Precios al Consumo está en negativo o plano? ¿Cuántas que el precio del dinero sigue en sus mínimos históricos? “Algún día se van a cansar de nosotros, si no se han cansado ya”, pienso siempre, sobre este tipo de informaciones.

Esta semana se daba a conocer el dato de la deuda pública que, en términos relativos es la más abultada desde 1909, y en términos absolutos marca su mayor cumbre nunca conocida: 1,107 billones de euros, el 100,9% del Producto Interior Bruto español.

Cuando se conoció el dato de la deuda, escuché a un analista que decía que ahora mismo la deuda pública no suponía ningún problema, porque se está financiando, en muchos casos, a tipos negativos. Es decir, que los grandes inversores prefieren perder algo de dinero con los bonos del Tesoro, a cambio de tenerlo a buen recaudo. Todo ello es verdad… mientras el Banco Central Europeo mantenga sus políticas de tipos de interés y ‘expansión cuantitativa’.

Jacob Rothschild, que desciende de una prominente saga de banqueros, y al que los inversores vigilan cada movimiento para saber por dónde van los tiros, advertía el otro día de lo obvio, que estamos “en el mayor experimento en política monetaria de la historia” y que es imposible “predecir las consecuencias derivadas de los bajísimos tipos de interés, con casi el 30% de la deuda pública estatal en rentabilidades negativas, unido a una ‘expansión cuantativa’ a escala masiva”.

Los mercados se mueven, decía Lord Rothschild en su informe, en “aguas inexploradas”. La pregunta es cuánto va a durar este periodo histórico que se resiste al análisis de los más inteligentes actores del mercado y, sobre todo, qué consecuencias va a tener.

El próximo paso queda en manos de la Reserva Federal de los EEUU, cuyos miembros ya han deslizado alguna declaración sobre una posible subida de los tipos de interés este mismo año. En Europa, una decisión de estas características puede tardar más, pero parece claro que el dinero –ahora mismo los tipos de interés se encuentran en el 0%, y el Euribor a doce meses en el 0,05%- no puede valer oficialmente nada ‘ad aeternum’. Significaría que ya vivimos en otro sistema económico todavía por nombrar.
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