La Diada invita a los “países catalanes”
miércoles 24 de agosto de 2016, 10:53h
A pesar de que los secesionistas venden una Cataluña separada del resto de España como el país de las maravillas, no las tienen todas consigo. Parece ser que la próxima Diada no se avecina tan exitosa y multitudinaria como les gustaría, por lo que las entidades encargadas de organizarla, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Ómnium Cultural están buscando fórmulas a toda prisa para que no quede deslucida. Algo que les pondría en evidencia. Una de las fórmulas a las que van a echar mano es uno de los mantras más queridos del secesionismo: la existencia de unos supuestos “países catalanes” que en un futuro idílico volverían a unirse en esa tierra de promisión.
Para los secesionistas esos “países catalanes” agruparían, además de Cataluña, las Islas Baleares, la Comunidad Valencia, la franja este de Aragón, y la murciana comarca del Carche, e incluso irían más allá de nuestras fronteras para incluir Andorra, el Rosellón francés y la ciudad italiana de Alguer en Cerdeña. A estos “países catalanes” les han reservado un espacio específico para que participen en la Diada y así, según sus organizadores, “mostrar su unidad al mundo”. Es un hecho que la inmensa mayoría de la población de esos supuestos “países catalanes” no comparte esa adscripción, pues nunca ha existido semejante realidad. Es una invención de los secesionistas, intentando recuperar como núcleo parte del medieval Reino de Aragón en una delirante vuelta al Antiguo Régimen.
No obstante, aprovechando los pactos de gobierno en Valencia y Baleares entre socialistas y populistas, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) no deja de sumar al disparate de una Cataluña separada de España que a ella se unieran, tras su ruptura con España, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. Y luego, no sabemos cómo, los otros territorios, que formarían la República de Cataluña. El secesionismo, junto a sus muchos otros delirios, presenta un ansia expansionista de infausta memoria en la historia europea, un inquietante deseo imperialista.