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TRIBUNA

Repensemos la economía en clave multidisciplinar

jueves 25 de agosto de 2016, 20:35h

En numerosas disciplinas científicas existe un núcleo duro o modelo estándar que contiene una serie de teorías y resultados bien asentados, consistentes y contrastados empíricamente de alguna manera. Una vez contrastado y consensuado ese núcleo estable, éste se desarrolla de forma intensiva, y se recoge ya en los libros y manuales que divulgan esa ciencia. En este contexto cabe preguntarse si la Economía tiene un núcleo estable o modelo estándar ampliamente reconocido y consensuado: la respuesta ha de ser forzosamente negativa, y hemos de reconocer que a la Economía le falta ese núcleo estable. Como máximo podríamos admitir que sólo existe un esqueleto de núcleo estable, y que realmente en comparación con otras ciencias la Economía está, por ejemplo, como estaba en sus comienzos la Biología, describiendo qué especies vivas hay, pero sin entender realmente el porqué de los seres vivos.

Es una realidad que siempre ha existido un amplio número de desacuerdos fundamentales en la ciencia económica que es lo que origina ese retraso y la falta de una base sólida y unificada en la investigación y el conocimiento de esta ciencia. Una de las salidas a este estancamiento científico puede consistir fundamentalmente en una búsqueda de nuevas coordenadas para la ciencia económica, y la conveniencia de un desarrollo extensivo, esto es, extendiendo sus miras, sus horizontes y sus ámbitos de actuación a otras perspectivas y coordenadas científicas. Es por lo tanto necesario buscar una orientación multidisciplinar al desarrollo de la ciencia económica. No es ésta una idea nueva en absoluto sino que ya la han mencionado muy distintos autores, economistas o no, a lo largo del tiempo. Por ejemplo, Stuart Miller decía que una persona no será probablemente un buen economista sino es más que eso. Con esta misma orientación multidisciplinar, el propio Keynes manifestaba que todo economista debería ser en cierta medida matemático, historiador, hombre de Estado y filósofo.

Se trata, en definitiva, de que los economistas e investigadores en ciencia económica pudiéramos cambiar nuestras coordenadas de pensamiento y pensemos de forma distinta a la que hemos venido pensando hasta el momento. En este contexto cabe recordar por ejemplo, la opinión de un científico tan universal como Einstein, que aseguraba que una buena parte de sus éxitos se debía a que se dedicaba a pensar media hora al día de forma distinta a los demás. Pues bien, algo similar deberíamos aplicar los investigadores económicos, es decir, necesitamos un cambio de ejes o “cambio de fase” que denominan los físicos, o un “punto de bifurcación” (expresión de las teorías del caos), que reoriente y añada unas nuevas coordenadas a la ciencia económica. Para conseguir este desarrollo extensivo e ir ampliando, extendiendo los postulados, pensando nuevos axiomas y nuevos replanteamientos, será necesario partir en algunos ámbitos prácticamente desde cero.

Los economistas hemos de pensar que si hasta el momento no hemos sido capaces de resolver de forma medianamente satisfactoria los problemas económicos que la sociedad viene sufriendo en estas última décadas, puede pensarse que ese clamor social en clave de crítica puede estar en buena medida justificado, y que por tanto, se tenga bastante razón en el cuestionamiento actual de la ciencia económica, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

A un nivel instrumental, por otra parte, pensamos que pueden estar en lo cierto aquellos que opinan que en estos últimos lustros han venido proliferando en el ámbito de la economía numerosos estudios aparentemente científicos, por la muy amplia utilización de instrumentos formales y matemáticos, y ello no origina sino unos cada vez mayores cócteles de ecuaciones y de expresiones cuantitativas abstractas que no sirven muchas veces para explicar consistentemente el pasado, y menos para describir o predecir el futuro.

En resumen, parece evidente que es necesario un cierto resurgimiento o renacimiento de la Economía, si bien la cuestión básica fundamental estriba en buscar las nuevas coordenadas en las que se ha de mover, o por las que ha de discurrir este importante cambio de ejes (expresión equivalente al cambio de fase que denominan los físicos, o al punto de bifurcación, expresión ésta que se maneja en torno a las nuevas teorías del caos); y ése es uno de nuestros principales retos. A responder este reto y a la búsqueda de esas nuevas coordenadas alternativas tendremos ocasión de dedicar un posterior artículo en esta misma publicación.

Jesús Lizcano

Catedrático de la UAM y cofundador y expresidente de Transparencia Internacional España

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