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TRIBUNA

Propuestas para una transversalidad disciplinar de la economía

martes 06 de septiembre de 2016, 19:56h

La Economía se viene encontrando desde hace bastante tiempo en la encrucijada de un cuestionamiento amplio y continuado por parte de la sociedad al no servir aparentemente para resolver los problemas que rodean a una parte importante de la población de esta Aldea Global en la que vivimos, dada la supuesta suficiencia de los recursos existentes a nivel mundial para resolver esta grave situación.

A nivel profesional, los economistas venimos siendo bastante criticados; se nos cuestiona desde numerosos ámbitos, instituciones y colectivos de nuestra sociedad; se nos atribuye un estancamiento en el desarrollo científico y metodológico de nuestra disciplina, que supone de hecho un retroceso en la apreciación y valoración social, dada nuestra impotencia para abordar de una forma eficaz la pobreza de muchos ciudadanos, nuestra falta de tino en las predicciones, y lo que es peor, nuestra falta de expectativas positivas o de mejora en esta situación de cara al futuro.

En este sentido, y tal como indicábamos en un artículo anterior en este mismo diario, se hace necesario e incluso urgente repensar la Economía en clave transversal o multidisciplinar, que permita a esta disciplina aprovechar los conceptos y desarrollos metodológicos de otras disciplinas o ramas del conocimiento.

En esta orientación de acercamiento a otras disciplinas, una primera cuestión que podemos apreciar y tener en cuenta de los avances actuales de otras ciencias es el impulso que han venido logrando algunas de estas disciplinas en base a una investigación esencialmente orientada a un análisis simplificador y reduccionista, dirigido a lo más elemental; hoy día resulta cada vez más esencial en algunas disciplinas el llegar a un conocimiento y a un control de lo más reducido, de lo "infinitamente pequeño", para poder así explicar y dominar la evolución y el comportamiento de aquello que es más grande.

Así, el conocimiento del mundo atómico y subatómico, de los mecanismos cuánticos, de la naturaleza básica de los quarks, esto es, de los ladrillos elementales que componen toda nuestra materia (sea de las montañas, del agua o de las personas, por ejemplo), está permitiendo a la Física espectaculares avances en muy diversos ámbitos de aplicación. Lo mismo ocurre con los avances de la Química en el análisis molecular, a efectos de la creación de nuevos materiales, nuevos elementos superconductores, etc. Y no digamos lo que va a significar para la Humanidad, en el terreno de la Biología, el avance reduccionista hasta el mundo infinitamente pequeño de los seres vivos: el conocimiento de los códigos elementales que integran el ADN, sus implicaciones en el conocimiento del genoma humano, y en los demás elementos realmente básicos de la materia viva; todo ello va a conllevar espectaculares avances a efectos del control de la evolución de los seres vivos, e igualmente el posible control de muchas de las limitaciones y enfermedades del ser humano.

Pues bien, creemos que esta orientación reduccionista que actualmente experimentan -con probado éxito- otras ciencias, es necesario que se vaya también asumiendo por parte de la ciencia económica. La aplicación de este reduccionismo a la Economía ha de conllevar necesariamente un estudio en profundidad de las unidades o agentes económicos elementales, y su comporta­miento individual, sus posibles motivaciones, etc. Ello equivale en la práctica a potenciar en mayor medida los análisis micro en lugar de basar los planteamientos básicos de la economía en las magnitudes macro. No hay que olvidar que las magnitudes macroeconómicas son realmente un efecto, una consecuencia, muy agregada y muy diversa en cuanto al origen, de las múltiples actuaciones de los sujetos microeconómicos, que son realmente la causa primaria de dichas magnitudes, y a las que cabría prestar una mayor atención.

Por otra parte, y en base a este análisis económico de lo elemental se pueden y se deben buscar -en lo que los físicos llaman un "espacio de fases"- los denominados "atractores", tan usados en las actuales teorías del caos, y poder identificar en los distintos puntos del tiempo y del espacio las correspondientes pautas comunes de comportamiento de los agentes económicos, base fundamental para edificar de abajo arriba (down-up) la política y el sistema de decisiones adecuados en clave microeconómica.

Quizá sea hora de buscar un mayor y más óptimo equilibrio entre la Microeconomía y la Macroeconomía, considerando ésta última, como conjunto necesario de agregados válidos para el conocimiento y el control (a un nivel general) del sistema económico, pero requiriendo una base del conocimiento detallado y del impulso de este sistema, cuyo epicentro decisional ha de ubicarse fundamentalmente a nivel micro.

Por otra parte, puede que asimismo los economistas nos olvidemos a menudo que los sistemas económicos en los que nos movemos no son ni simples, ni estables (porque no lo son los propios individuos o agentes económicos), y por lo tanto, aunque aparentemente llevemos muchos años encontrando ciertas dosis de correlación entre múltiples variables, en el fondo, y por mucho que nos empeñemos, no evidencian en la práctica causalidad alguna, o por lo menos una causalidad que sea mínimamente aislable e individualizable, y que permita justificar siquiera el porqué de las continuas y heterogéneas desviaciones en las previsiones macroeconómicas, las cuales, eso sí, solemos saber explicar y justificar una vez acaecidas.

Es por ello que se hace necesario que la Economía tenga en cuenta aspectos y conceptos de paradigmas como la Teoría del Caos y su proyección sobre los sistemas dinámicos y complejos, más cercanos a la realidad económica que los que utilizan los modelos económicos convencionales, que consideran un número escaso de variables, y de carácter estático y lineal en muchos casos.

También resulta conveniente que se puedan proyectar en el ámbito de la Economía algunos de los postulados y razonamientos de la Física, y más concretamente de la Termodinámica, y uno de sus conceptos fundamentales, la entropía, de cara a vertebrar y hacer operativo el concepto de Entropía económica en algunos razonamientos y propuestas.

En resumen, la Economía tiene bastante que aprender de otras disciplinas, y es por ello que necesita una reorientación transversal desde el punto de vista disciplinar, como la que hemos tratado de apuntar en este breve artículo divulgativo.

Jesús Lizcano

Catedrático de la UAM y cofundador y expresidente de Transparencia Internacional España

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