¿Esperanza para Siria?
domingo 11 de septiembre de 2016, 14:04h
En la reciente Cumbre del G-20 la reunión mantenida entre Obama y Putin sobre Siria terminó en fracaso. El mismo fracaso que había cosechado un encuentro previo entre el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov. La reunión entre los inquilinos de la Casa Blanca y el Kremlin puso de manifiesto las no precisamente buenas, ni siquiera fluidas relaciones, entre los dos, lastradas por una clara desconfianza mutua. Después de la reunión, Moscú y Washington señalaron que continuarían las conversaciones, pero sin especificar, lo que hizo presagiar que era más que nada una simple declaración de intenciones.
Sin embargo, Rusia y Estados Unidos iniciaron una intensa agenda de encuentros y, sorpresivamente, John Kerry y Serguéi Lavrov acaban de anunciar que Estados Unidos y Rusia han llegado a un acuerdo para un alto el fuego en Siria a partir de mañana, y que se permitiría el envío de ayuda humanitaria. Kerry afirmó que lo acordado entre los dos países abrirá un camino a una paz negociada y a un proceso de transición política en Siria. Por su parte, Lavrov aseguró el compromiso ruso a que el régimen de Bachar el-Asad, apoyado decididamente por el Kremlin, respete la tregua y participe en las conversaciones con la oposición.
Igualmente, ambos se han comprometido a que comenzarán ataques coordinados contra grupos terroristas como el Estado Islámico. Todo, naturalmente, si no se viola el alto el fuego. La tregua, no obstante, se ha roto en muchos otros intentos, al igual que todas las iniciativas desarrolladas hasta ahora para parar la guerra en Siria no han tenido el resultado apetecido. El devastador conflicto bélico en Siria se ha cobrado más de doscientas cincuenta mil víctimas mortales y ha provocado la huida de más de veinte millones de personas, desencadenando la mayor crisis humanitaria en décadas. Esperemos que este acuerdo no tenga el mismo resultado que los anteriores y que pueda llegar a ser realidad una esperanza para el castigado país.