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NOVELA

Junichiro Tanizaki: Sobre Shunkin

domingo 11 de septiembre de 2016, 17:49h
Junichiro Tanizaki: Sobre Shunkin

Introducción de Carlos Rubio. Traducción de Aiga Sakamoto. Satori. Gijón, 2016. 176 páginas. 18 €.

Por José Pazó Espinosa

Tanizaki fue, además de un hombre oscilante y contradictorio, uno de los mejores novelistas japoneses del siglo XX, un siglo admirable para la novela en Japón. Sobre Shunkin es un relato publicado por primera vez en 1932. En España ya se había publicado en alguna recopilación de cuentos del autor, pero nunca traducido directamente del japonés, como hace ahora la editorial Satori, empeñada en esa heroica tarea de traducir la literatura japonesa al español sin mediación de otras lenguas.

Tanizaki pasó en su vida de adorar lo occidental en sus primeros años de actividad literaria a renegar de ello y perseguir los valores y tradiciones japoneses. Sobre Shunkin pertenece a esa segunda época, y fue escrita en Kioto, después de que el autor se mudara de la internacional Yokohama al corazón del Japón tradicional, la región de Kansai. Pero si bien recurre en ella a un tema clásico -la relación entre Shunkin, profesora ciega de shamisen, y su criado y aprendiz-, el tratamiento sigue pasando por las obsesiones sexuales que Tanizaki exploró en su literatura durante toda su vida.

La obra está escrita casi en el mismo año que su famoso ensayo El elogio de la sombra, en el que defiende la oscuridad y la sombra como esencia de la estética japonesa, en el sentido del “wabi”, el “sabi” y el “shibui”, los tres principios zen que propugnan lo imperfecto, lo natural y lo áspero frente a otros valores más amables. En Sobre Shunkin, Tanizaki explora una sombra mayor, la ceguera y la pasión que se esconde en la ausencia de luz y de visión.

El libro está escrito por un narrador que recurre a unas supuestas fuentes para hilar el relato de la sorda, oscura, e intuida más que observada, pasión entre Shunkin, una de las mayores bellezas de Osaka y Sasuke, su discreto amante y discípulo. El inicio es moroso y frío, como los movimientos de un ciego en una habitación que no conoce. Si el lector espera pasión o sensualidad en el amor de estos dos personajes, se verá defraudado. La obra construye lentamente un tablero estático que, de repente, ya pasado el meridiano de la narración, se verá convulsionado por un hecho trágico que abocará al narrador a la incertidumbre y la posibilidad de varios finales y de otras tantas interpretaciones. En este punto, la ambigüedad de la realidad, Sobre Shunkin se parece mucho a la película de Akira Kurosawa Rashomon, basada sobre todo en el cuento “En el bosque” que Akutagawa, el genio del relato breve japonés, escribió en 1921.

La obra de Tanizaki, de forma explosiva, como si de un drama Noh se tratara, sugiere al final varias ideas que quedan en el aire en forma de volutas de humo de incienso: la ceguera, no ver, hace que se ame mejor; es imposible conocer la realidad con exactitud; y, en definitiva, todos vivimos en la sombra. Si así es, nada más sabio que elogiarla. Sobre Shunkin es una obra fría hasta casi su final, cuando se convierte en un trago fuerte, desconcertante y complejo, tan complejo como puede ser el elogio de la ceguera. Es un relato que nos sume en la oscuridad para que la queramos mejor.

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