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La Diada de Podemos

domingo 11 de septiembre de 2016, 19:53h
Los actos de la Diada celebrados ayer en Cataluña no fueron muy distintos a los de estos últimos años: monopolización nacionalista para exigir abiertamente la ruptura con España -o más bien habría que decir “de España”, por cuanto ésta no se entiende sin Cataluña-, discursos poco menos que belicistas y una inequívoca voluntad de seguir vulnerando la legalidad vigente. Hubo, sin embargo, un “hecho diferencial” con respecto a otras ediciones: la presencia pública de Podemos y sus confluencias -Ada Colau como elemento más distintivo- para escenificar su “nacionalismo”, por más que Pablo Iglesias juegue a la ambigüedad territorial desde Madrid.

Salvo la anécdota de Podemos, no hay nada nuevo. La raíz de este problema hay que buscarla varios lustros atrás, desde los primeros gobiernos de Felipe González. El nacionalismo, que sabe muy bien lo que hace, consiguió no sólo las competencias en materia de educación, sino neutralizar a la inspección del Estado y, con ello, impunidad para adoctrinar a su antojo. Durante décadas, generaciones de catalanes se han creído las mentiras del nacionalismo, con la inestimable cooperación de los medios catalanes. Y la inoperancia –todo hay que reconocerlo- de los gobiernos de la nación.

Hoy esas generaciones, las del “España nos roba” se siguen dejando manipular por Puigdemont y Junqueras. También, y cada vez con más pujanza, por Ada Colau y su entorno. No es, pues, toda la culpa de Rajoy o Zapatero; hay que mirar más atrás y evitar que siga pasando. Los gobiernos de España no han hecho nada para frenar al nacionalismo en Cataluña desde principios de los años 80, y éste es el resultado. O los partidos constitucionalistas hacen un ejercicio de responsabilidad dejando aparte sus siglas -lo cual, a día de hoy, se antoja poco menos que imposible- o el nacionalismo seguirá fracturando la convivencia, si cabe aún más.
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