Lo que hasta hace poco eran indirectas y corrección política se ha tornado este miércoles, en apenas unos minutos, en una guerra abierta.
Felipe González y Pedro Sánchez se han llamado mentirosos mutuamente. El primero, en una entrevista radiofónica en la que acusa al actual secretario general socialista de haberle engañado al hacerle creer, según afirma, que en la segunda votación a la investidura de Rajoy los socialistas se abstendrían para evitar el bloqueo. Sánchez, a través de un comunicado en el que asegura que la decisión del 'no' al PP se tomó de manera mayoritaria en el Comité Federal.
Así las cosas, los críticos y los leales a la actual dirección no han tardado en posicionarse. Y a estas alturas, con
un sector estudiando las fórmulas para obligar a Sánchez a irse,
ya no hay lugar para los eufemismos ni las medias tintas.
El primero en salir en denfensa de Sánchez ha sido
César Luena. El secretario de Organización del PSOE ha pedido a González que "no confunda sus deseos con la realidad del PSOE" y ha asegurado que "la verdad y toda la verdad" es que el secretario general, Pedro Sánchez, "siempre ha tenido muy claro votar no al PP y a Rajoy". Tras criticar que el expresidente del Gobierno haga pública una "conversación privada", el número dos del PSOE ha advertido a éste de que, además de "hablar" a los militantes, "conviene escucharles".
También del ala pro-Sánchez, el portavoz del grupo socialista en el Congreso,
Antonio Hernando, ha defendido la versión oficial: en la dirección socialista
"jamás" se formó una posición a favor de la abstención a un gobierno del PP, aunque ha reconocido que él, al menos, tuvo dudas sobre si esa opción era "el mal menor".
"No me consta que hubiera una conformación de opinión respecto a abstenerse, no me consta, nunca la hubo", ha destacado el dirigente socialista, una de las personas en el partido más próximas al secretario general, Pedro Sánchez. Hernando ha desvelado también que él mismo, tras los resultados del 26 de junio, tuvo dudas acerca de si "el mal menor" para España era favorecer que hubiera un nuevo gobierno con Mariano Rajoy al frente, pero a partir de entonces habló con muchos dirigentes, militantes, simpatizantes y ciudadanos que le fueron trasladando justo lo contrario.
Hernando ha admitido que desde hace tiempo existe una
fractura interna en el PSOE que pone en cuestión el liderazgo de Sánchez, y de hecho ha reconocido que en ruedas de prensa, o en entrevistas,
ha debido "negar la evidencia" por no causar "daño" a su partido. Al tiempo que ha remarcado su respeto por los dirigentes a favor de posiciones distintas a las de Sánchez, ha subrayado que no comparte que la elección sea la abstención al PP y que, quizá por ello, se han ido ensanchando las grietas internas.
"Y no es bueno someter constantemente al secretario general a un cuestionamiento", ha apostillado el portavoz parlamentario socialista. Eso hay que resolverlo, según sus palabras, pero también qué hacer para la gobernabilidad de España. La dirección, con Sánchez al frente, no quiere la abstención. Lo que quiere
es intentar una alternativa con el apoyo de Podemos y de Ciudadanos, ha dicho Hernando, y ello exige que antes el PSOE solvente sus discrepancias internas.
Y con todo,
el congreso convocado para diciembre precisamente para zanjar esos dos problemas, liderazgo y posición para la gobernabilidad, no los resolverá. "Después del congreso vamos a tener que usar una máquina de coser durante mucho tiempo", ha añadido. Sobre que pueda dimitir más de la mitad de la Ejecutiva,
lo que desembocaría en una gestora, ha declarado que
la propuesta de Sánchez es la que saldrá adelante, primero en el Comité Federal del sábado que viene.
Hernando, por otro lado, ha expresado con rotundidad que a Sánchez no se le pasa por la cabeza tejer un pacto de gobierno, o de investidura, con
fuerzas independentistas, y así él mismo ha dicho que no se sentiría "cómodo" con un "Gobierno 'frankenstein'", como tampoco lo estaría con un "Gobierno 'ali-babá'", en alusión a que Rajoy salga presidente.
García-Page: que pida disculpas
Del otro lado, el presidente de Castilla-La Mancha, ha afirmado que
"faltan de entrada disculpas" al expresidente del Gobierno y, "por supuesto,
algo de claridad" por parte de Sánchez. Emiliano García-Page. El barón socialista ha adelantado que el sábado votará en contra de la celebración de primarias y del Congreso Federal del PSOE en diciembre y ha pedido al líder de su partido
coherencia, al recordar que hace semanas, él mismo lo descartó.
Sin emabrgo, Page ha declinado desvelar si pedirá la dimisión de Sánchez, pues esa opinión la dará "dentro de los órganos del partido y en el congreso cuando proceda" y sobre si apoyaría
a la presidenta andaluza, Susana Díaz, se ha mostrado "contrario a que se hable de sillas o poltronas internas" cuando aún no hay gobierno en el país. Por este motivo, ha explicado que personalmente no entiende "para nada el debate sobre la fecha del congreso" y ha admitido que se siente "personalmente engañado por Sánchez y por quienes, con él, hace unas semanas sostenían que no tenía que hablar la militancia, porque entonces era una indecencia convocar un congreso".
"¿Por qué eso era antes, hace una semana, por qué todos jugamos a moderar que no hubiera un congreso? ¿Por qué nos pidió el secretario general que no apoyáramos un congreso y hoy hace lo contrario?. Pido coherencia", ha reflexionado García-Page. Y, además de votar en contra, ha dicho que pedirá "por favor que no se sientan insultados y despreciados los españoles, porque en la ansiedad que hay hoy en España, era un atentado e incomprensible dedicarnos a los problemas internos, cuando se está pendiente por resolver el gobierno". Asimismo, y ante el posible escenario de que los barones críticos presenten su dimisión si finalmente se convoca el Congreso Federal, ha asegurado: "
Estoy dispuesto a no estar, no ser responsable por omisión de que el partido en el que creo se vaya por el precipicio".
Ximo Puig ha optado por la cautela, pero sí ha adelantado que si es cierto que Pedro Sánchez le dijo a Felipe González que se abstendría en la segunda votación el caso tiene "cierta gravedad" y debe tener "consecuencias".
"Creo que sinceramente en este momento lo primero es seguir aquello que acordamos, y es resolver la gobernabilidad a través de un debate serio y de un debate laico, no religioso", ha sostenido el presidente de la Generalidad Valenciana, quien ha destacado que "aquí nadie está a favor de Rajoy" ni del PP. "Quien ha visto mi acción política sabe perfectamente que no estoy en esa posición. Otra cosa es que el diálogo entre todas las fuerzas políticas es absolutamente necesario para salir de esta situación complicada", ha añadido Puig, quien ha reiterado que todos los partidos "deben hacer un esfuerzo, no sólo el
PSOE".
Según Puig, el
que se celebre ahora un congreso en el PSOE "no es lo que se acordó" y no ve que hayan cambiado las circunstancias, ya que "sigue sin haber gobierno" y lo importante es "la gobernanza de España". Preguntado sobre qué consejo daría a Pedro Sánchez, ha considerado que el secretario general del
PSOE "debe tener un interlocutor privilegiado para tomar las decisiones que está tomando", y ha insistido en que el diálogo y la cohesión del
PSOE "es muy importante para España".