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EL PRESIDENTE DE LA GESTORA, PARTIDARIO DE LA ABSTENCIÓN

El gran dilema del PSOE: dejar gobernar a Rajoy o arriesgarse a nuevas elecciones

El gran dilema del PSOE: dejar gobernar a Rajoy o arriesgarse a nuevas elecciones
domingo 02 de octubre de 2016, 14:34h
Todo está pendiente de lo que decida el Comité Federal, que será convocado próximamente.

El incendio en el PSOE está controlado pero no extinguido, y los rescoldos pueden reactivarse en cualquier momento. Sobre todo teniendo en cuenta la decisión, trascendental, que debe tomar en pocos días: si el 31 de octubre el Congreso de los Diputados no ha investido presidente, el Rey disolverá las Cortes y España volverá a las urnas el 18 de diciembre.

La dimisión de Pedro Sánchez despeja la incógnita de un “Gobierno del cambio” y reduce a dos las posibilidades ante el bloqueo político en España, con un Ejecutivo en funciones desde hace más de nueves meses: o abstención del PSOE ante una investidura de Mariano Rajoy o terceras elecciones.

Que Sánchez sea pasado no difumina la sensación de división absoluta ni reconduce las aguas a un mismo cauce. La tensión se venía acumulando desde hace bastante tiempo y el Partido Socialista estalló hasta desangrarse en directo. A ojos de los medios, de los potenciales votantes y de la militancia. Hay quien ve un suicidio, y como elegir la manera de suicidarse también se interpreta la decisión fundamental que se tome a partir de ahora. Sea cual sea, ya que marcará el futuro de una formación histórica.

Apenas veinte días para una decisión que será determinante

Después de meses de agonía, y tras un bochornoso Comité Federal que demostró este sábado que todo lo que va mal puede ir peor, la decisión final se precipitará en los próximos días: antes de que el candidato acuda al Parlamento a solicitar la confianza, Felipe VI tiene que celebrar una ronda de consultas con los representantes políticos, por lo que hay que contar con el margen temporal necesario para ello. Haciendo cuentas, en unos veinte días, como máximo, sabremos si hay investidura o urnas.

En un momento dramático para el PSOE, roto en dos, ir a elecciones es muy arriesgado para Ferraz. Tras lo visto y escuchado desde las elecciones gallegas y vascas, ¿quién daría la cara? ¿Cómo se pediría el voto? ¿Cómo se afrontaría la campaña? Previsiblemente, el PSOE se estrellaría, de la misma manera que el PP mejoraría su resultado y, además, podría haber sorpasso de Unidos Podemos. Todas estas variables las maneja ya la nueva direccion.

Si se opta por una abstención ante Rajoy (por la gobernabilidad de España y por conservar los 85 diputados actuales), la oposición que ejerza el PSOE será especialmente dura. De hecho, C's lleva meses invitando a los socialistas a “desbloquear el país” exigiendo “cambios” y “controlando” al Gobierno, para lo que insta a alcanzar un acuerdo de mínimos. Si no hay diálogo y acuerdos, salvada la investidura, la legislatura puede ser corta.

Si el PSOE opta por facilitar la gobernabilidad, a la gestora que ya pilota el partido hasta el próximo congreso extraordinario le tocará hacer pedagogía. Explicar por qué mantener a Rajoy en la Moncloa es mejor opción; convencer a la militancia, profundamente dividida.

En ese congreso, del que saldrá una nueva Ejecutiva, uno de los nombres propios puede ser el de Susana Díaz. Convertida en referente de los críticos en esta guerra entre "bandos", descartaría ser candidata en unas hipotéticas terceras elecciones, pero se plantearía aspirar a ser secretaria general del PSOE para hacer oposición al Gobierno de Rajoy.

Mucho hilo para "coser" un partido roto: los retos

Tras el Comité Federal más doloroso, Javier Fernández es el encargado de empezar a “coser” el partido, pero hará falta mucho hilo. Nueve compañeros de diferentes federaciones se sentarán en la gestora junto al presidente asturiano, que en su día abogó por un acuerdo con Podemos y Ciudadanos pero sugirió dejar paso al PP cuando vio que era “imposible”: no pidió la abstención de forma expresa, sino que manifestó que las únicas opciones son que gobierne la lista más votada o volver a las urnas.

Una postura que sintoniza con la de otros dirigentes territoriales, como Guillermo Fernández Vara, Emiliano García-Page o la propia Susana Díaz, para quien al PSOE no le queda otro remedio que estar en la oposición con 85 escaños.

Junto a Fernández estará en la gestora el portavoz del PSOE en el Parlamento de Andalucía, Mario Jiménez, hombre de confianza de la presidenta de la Junta. Además, los socialistas andaluces han situado a una segunda integrante, María Jesús Serrano. Extremadura también cuenta con dos representantes, Ascensión Godoy y Soraya Vega.

El resto de vocales son José Enrique Muñoz Lladró (Valencia); Dolores Padrón (Canarias); Francesc Antich (Baleares); Francisco Ocón (La Rioja) y Ricardo Cortés (Cantabria), estas tres últimas federaciones más próximas al sector 'sanchista'.

Si eligen la abstención, también tendrán que difuminar la idea de que le dan la razón a Sánchez, que en sus últimos días al frente de la Secretaría General redujo el debate hasta situar a los críticos del lado del PP. Nacería una legislatura en la que el PSOE tendría que desactivar los discursos que hablan de maniobra susanista; de la casta y Podemos; de quienes le sitúen junto a los conservadores… Y, de paso, recomponerse y prepararse para volver a ganar elecciones y ser alternativa de gobierno.

La decisión, en manos del Comité Federal

En cualquier caso, la decisión saldrá de un Comité Federal, que tiene la competencia de acordar sobre pactos y posicionamientos ante una investidura. El máximo órgano del partido entre congresos volverá a reunirse próximamente. De momento, este domingo, Miquel Iceta ha remarcado que sigue vigente el mandato de “no contribuir ni con su voto ni con su abstención a un gobierno del PP”.

Por su parte, Francisco Ocón, de la federación riojana y vocal de la gestora, urge dar voz a la militancia para “solucionar” la disyuntiva actual y subraya que no defenderá una abstención socialista. En similares términos se pronuncia el expresidente balear Francesc Antich, miembro igualmente de la gestora: “Hay un acuerdo muy claro por parte del Comité Federal que ha dicho que 'no' a un Gobierno del señor Rajoy. Si eso se tiene que cambiar, se tendría que escuchar a la militancia”.

Ante la fortísima división orgánica, que alcanza a todos los estamentos del partido, inclinarse por la abstención puede provocar nuevas convulsiones que agraven el delicado estado de salud del PSOE. Ir a elecciones, también. Intentará frenar la hemorragia una gestora que tiene otros retos por delante: normalizar la relación entre federaciones, divididas entre sanchistas y críticos; recuperar la confianza de los militantes; y convencer a los potenciales votantes. En definitiva, soldar la fractura interna y reorientar la estrategia.

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