Las secretas negociaciones de Sánchez
sábado 08 de octubre de 2016, 12:16h
Parece ser que la ambición de Pedro Sánchez por llegar a La Moncloa no se detenía ante nada. En este sentido, el exsecretario general del PSOE permitió y alentó las conversaciones de Miquel Iceta, secretario del Partido Socialista de Cataluña (PSC), con Carles Puigdemont y las fuerzas secesionistas, encaminadas a lograr un apoyo de estas a la investidura de Pedro Sánchez. Se habría formado así un Frente Popular compuesto por el PSOE, la izquierda populista de Unidos-Podemos y sus satélites, y los secesionistas catalanes que habrían visto así abiertas enormes posibilidades a su delirio.
Apeado Pedro Sánchez de la secretaria general del PSOE, el PSC, con Iceta a la cabeza, entusiasta “sanchista”, amenaza con romper la disciplina de voto en una posible abstención del PSOE en la investidura de Rajoy y seguir manteniendo contra viento y marea el “no”. El PSC, con excepción de algunas figuras como Carme Chacón, le baila el agua a los secesionistas y apoya el reconocimiento de Cataluña como “nación”, como ha quedado claro en su última resolución presentada en el Parlamento catalán. Con estas premisas, el PSC, que ahora cierra filas con Sánchez, vio el cielo abierto si llevaba a buen puerto la negociación con el secesionismo que permitiera a Pedro Sánchez llegar al poder.
Una negociación, consentida por Sánchez, secreta y antidemocrática, contraria a la tesis del Comité Federal del PSOE de no pasar la línea roja de pactar con los secesionistas. Con su más que decidida connivencia del PSC con estos, el PSC se ha convertido en una gangrena para el PSOE, perdiendo votos a raudales en Cataluña por su radicalización. Ya hace algunos años, Alfonso Guerra advirtió que el PSC había dejado de ser un partido socialista para asumir los postulados del nacionalismo radical, y planteó romper con el PSC. Cuando esa asunción del secesionismo se ha acentuado en el PSC, el PSOE debería tomar cartas en el asunto.