¿Qué lidera Pablo Iglesias?
domingo 09 de octubre de 2016, 10:32h
Antes de la celebración ayer del Consejo Ciudadano de Podemos, Pablo Iglesias organizó un acto de autobombo para erigirse como líder carismático en medio de la trifulca con Íñigo Errejón que, más allá de la pelea por estableces las líneas maestras y la estrategia de la formación morada, revela con intensidad el afán caudillista de Iglesias, que no permite la menor discrepancia. Un talante que casa a la perfección con los admirados santos patronos del chavismo, a los que Podemos rinde pleitesía. Ese acto fue una apoteosis del culto a la personalidad, con un vídeo de homenaje incluido en el que Iglesias parecía como prácticamente el único artífice de la implantación podemita.
Pablo Iglesias se ha autoerigido líder de la izquierda y de la oposición, pretendiendo enterrar al PSOE contra el que viene cargando, acusándole de echarse en los brazos del PP si facilita con su abstención la investidura de Rajoy y de entregar el gobierno a los corruptos, mafiosos y responsables del sufrimiento”. Frente a ese PSOE que Iglesias quiere caracterizar como caduco y traidor al pueblo, Podemos y él se venden como el tarro de las esencias de la izquierda, y como única opción de futuro y progreso.
Resulta esperpéntico que Iglesias y Podemos se presentan como el futuro y el progreso cuando son exactamente todo lo contrario. Nada tiene de progreso la ideología marxista-leninista de Podemos, condimentada con el peronismo y el chavismo, en un revuelto populista antisistema y antidemocrático. Iglesias y Podemos nos retrotraen en el túnel del tiempo con su propuesta de recetas económicas viejas y fracasadas. En suma, recetas de regreso al totalitarismo y a la miseria. Podemos no es el futuro, sino el más rancio y fallido pasado. Por mucho que se autoproclame líder de la izquierda y la oposición, Iglesias no lidera otra cosa que el frentismo y el sectarismo más cerriles. A pesar de que Podemos irrumpió con fuerza en las elecciones europeas de 2014, luego ha ido perdiendo fuelle, pues la mayoría de los ciudadanos no se deja embaucar por los trasnochados mantras podemitas.