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DEBATE ENTRE LA ABSTENCIÓN TÉCNICA Y EL VOTO EN BLOQUE

El PSOE, dispuesto a dejar gobernar a Rajoy pese a su división

EL IMPARCIAL
martes 11 de octubre de 2016, 10:51h
Actualizado el: 12 de octubre de 2016, 17:39h
El PSOE, dispuesto a dejar gobernar a Rajoy pese a su división
La ronda de consultas anunciada este lunes por el Rey confirma que los socialistas permitirán la investidura de Rajoy. Sin embargo, el principal objetivo de Fernández al frente de la gestora parece, por el momento, un fracaso: no se ha logrado coser la brecha del PSOE, que se ha trasladado de la batalla entre el 'no' y la abstención en la investidura de Rajoy a una guerra por el tipo de abstención: una técnica de sólo 11 diputados o el voto en bloque de todo el grupo parlamentario.
Desde que Javier Fernández tomó las riendas socialistas hace más de una semana, el principal objetivo de la gestora del PSOE ha sido vendar las heridas e intentar cerrar la grieta que ha partido en dos la formación, al lado o en contra de Sánchez, a favor de mantener el 'no' a Rajoy aunque ello signifique unas terceras elecciones casi seguras, o partidarios de facilitar un Gobierno popular con su abstención para que eche a andar, por fin y tras casi un año sin Gobierno, la legislatura. Ese es el terreno en el que se está moviendo Fernández: en apuntalar el PSOE y evitar su ruptura definitiva, definir cuál va a ser el futuro del partido y no tanto el de España, en el que el PP ya parece tener el Gobierno asegurado.

Aunque de puertas para afuera la decisión aún no está tomada -puesto que ni siquiera se ha convocado el Comité Federal que tiene la última palabra en el asunto-, todo indica que la salida será la abstención. Primero, porque es la postura de la potente federación andaluza y segundo y más importante, porque la alternativa a la abstención -una vez descartado el Gobierno alternativo- son unas terceras elecciones que no le vienen bien a España y mucho menos al partido, a la luz de las encuestas, que lo dejan desangrado en las urnas.

Tras saberse en los últimos días que Rajoy y Fernández habían mantenido ya contactos, la abstención socialista queda, en la práctica, confirmada este martes con el anuncio de una nueva ronda de consultas del Rey con los partidos para los próximos 24 y 25 de octubre. Algo se ha movido para que Felipe VI ponga en marcha la cuenta atrás definitiva hacia la formación de Gobierno o unas terceras elecciones.

Defensores del 'no'

No obstante, el PSOE sigue bajo riesgo de herida mortal. El objetivo de unidad en torno a cualquier decisión que se tomara se le complica a Fernández. Con el PSC reafirmándose casi a diario en su intención de mantener el 'no' a Rajoy aunque ello implique romper la disciplina de partido, el partido se sigue desquebrajando. Y en las últimas horas, los pedazos que Fernández se afana en pegar van más allá de la federación catalana.

Sánchez ya lo advirtió en su dicurso de despedida: su voluntad de decir 'no' a Rajoy seguía intacta. De la misma manera, el núcleo duro del exsecretario general continúa en su posición, desde el ahora exportavoz en el Senado, Óscar López -sustituido este lunes por 'Tini' Areces- a Antonio Hernando, que se mantienen en su puesto como líder de los socialistas en el Congreso y que podría enfrentarse a la situación de tener que pronunciar el discurso de la abstención socialista a pesar de ser uno de los más acérrimos defensores del 'no' en las filas del partido.

Una decisión para la que, por cierto, aún no hay fecha. Cada rueda de prensa de Javier Fernández se sigue desde las redacciones con el calendario a mano. Pero nada. Este lunes el presidente asturiano volvió a comunicar que todavía no se ha fijado el día del Comité Federal y ha reconocido que le "preocupa que se produzca con normalidad". En definitiva, la falta de consenso en el PSOE, las cada vez más evidentes disidencias dentro de la línea que pretende marcar la gestora, siguen retrasando la convocatoria por temor a que la reunión termine con una bronca monumental como la del último Comité, en el que 'sanchistas' y abstencionistas estuvieron a punto de llegar a las manos. Ahora, con la ronda de consultas fijada, el horizonte temporal se reduce puesto que el interlocutor socialista del monarca -puede que el propio Antonio Hernando- deberá llevar a Zarzuela la posición de su partido el próximo día 25.

Pero Fernández quiere llegar al Comité con los deberes hechos, lo que se traduce en un mínimo de acuerdo, un parche que evite proyectar de nuevo una imagen como la de aquel 1 de octubre. Y, aunque desde la gestora se esfuercen por asegurar que el debate entre el 'no' y al abstención sigue abierto, parece que en realidad la batalla se ha trasladado al tipo de abstención que ejecutará el PSOE en la próxima investidura de Rajoy.

Tipo de abstención

Ciertos círculos cercanos a Sánchez, como los madrileños de Sara Hernández, ya aceptaron sin condiciones someterse a la disciplina de partido y, a pesar de comulgar con el 'no', aseguraron estar dispuestos a votar en consonancia con la decisión del Comité.

Para los díscolos, en el seno socialista se están planteando otras opciones, como una abstención técnica de tan sólo 11 de sus diputados. De esta manera, se lograría la mayoría simple -más síes que noes- necesaria en segunda votación para investir a Rajoy: el 'sí' de los 170 escaños de PP, Ciudadanos y CC frente al 'no' del resto del hemiciclo excepto 11 abstenciones del PSOE: 169. Y se permitiría a los diputados catalanes y aragoneses, entre otros, mantener la "coherencia" que tanto han reclamado estos días sin renunciar al desbloqueo de la situación política.

Sin embargo, el PSOE andaluz defiende la "votación colectiva" alegando, precisamente, coherencia de partido y fidelidad a los votantes. Tampoco quieren que la responsabilidad de la abstención -necesaria para evitar terceras elecciones pero entendida por sectores de la militancia como una traición- recaiga sobre 11 nombres concretos, terminando de evidenciar públicamente la división del partido.

De momento, Fernández no tira la toalla. Este martes ha vuelto a tender la mano a los 'sanchistas' al destacar el carácter "integrador" de Antonio Hernando, tras mantenerle el lunes al frente del Congreso, al tiempo que intenta mantener a la gestora en una posición neutral que no altere aún más las tensiones entre ambos bandos. Así, el asturiano ha asegurado que no pretende presentarse como candidato a la secretaría general después de que su portavoz, Mario Jiménez, zanjara: "Nosotros no nos vamos a mojar con ninguna posición: abstención, no o sí".

La gestora trata de fomentar cualquier gesto que contribuya a suavizar la presión de la olla exprés en la que se ha convertido el PSOE. La incógnita sobre si terminará estallando o será capaz de enfriarse a tiempo ya no puede tardar mucho en llegar.
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