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dos perfiles y carreras políticas paralelos con arenas como nexo

Cospedal y Mato, las estrellas del Congreso del PP

viernes 20 de junio de 2008, 11:27h
Mariano Rajoy se ha rodeado de sus personas de confianza para plantar cara a otros cuatro años en la oposición. En medio de la crisis que ha vivido su partido desde la derrota del 9 de marzo por el "giro centrista" que pretende emprender, ha configurado un equipo que, llegado el XVI Congreso Nacional, parece haber calmado los ánimos y representar distintas sensibilidades.

María Dolores de Cospedal es madrileña y tiene 42 años. José María Barreda, presidente de Castilla- La Mancha, la acusó de “apuñalar a Esperanza Aguirre para echarse en manos de Rajoy por un plato de lentejas”. Pero la traición a Aguirre no parece tal en vista del agrado que ha causado en la calificada como “lideresa” la designación de Cospedal como candidata a la Secretaría General. No entrar en el fuego cruzado de la crisis y mantener la compostura han provocado el unánime aplauso de los "barones" de Génova e incluso la aprobación de la izquierda.

Trabajadora, discreta y moderna, Cospedal cumplió en 2006 su mayor sueño, el de ser madre. Muchos populares de su entorno criticaron su decisión de concebir en la soltería, pero hizo caso omiso y escuchó el dictado de sus principios, al igual que ha demostrado en algunas actuaciones ya en el campo profesional. Mediante fecundación in vitro nació su primer y hasta el momento único hijo. Y pese a lo que se ha publicado en algunos medios, se declara católica y practicante.

Abogada del Estado desde 1991, cuenta con una vasta experiencia legal. En el terreno político, ha sido y es mujer de confianza de los dirigentes de primera línea con los que ha trabajado, como Javier Arenas, Esperanza Aguirre más tarde y ahora Mariano Rajoy. En el partido comenzó de la mano de Arenas en 1997 en el Ministerio de Trabajo -entre 1998 y 1999 fue consejera laboral y de asuntos sociales de la embajada de España en Washington-, etapa tras la que dio el salto a Interior, con Ángel Acebes al frente. En este departamento le tocó vivir los momentos más convulsos del Ejecutivo Aznar y, probablemente, los más duros de su trayectoria. Como subsecretaria de Interior, la madrileña tuvo que organizar el traslado a la morgue de los 192 cadáveres que dejaron los atentados del 11 de marzo de 2004.

Tras la derrota del PP en las generales de ese año, Cospedal volvió a la abogacía en el Tribunal de Derechos Humanos en Bruselas, pero pronto la rescataría Esperanza Aguirre como consejera de Transportes e Infraestructuras, donde Mariano Rajoy pudo comprobar su habilidad y eficacia como gestora. De la Comunidad de Madrid pasó a Castilla- La Mancha. Fue precisamente Rajoy quien le puso sobre la mesa la proposición de presidir el histórico feudo del socialismo donde, pasados ya unos comicios autonómicos, ha conseguido comer terreno a José María Barreda.

“Voy a dar lo mejor de mí, mi piel, mi tiempo”, declaraba nada más conocer su nueva función en el partido. Quien conoce su capacidad de lucha no dudaba que seguiría asumiendo sus responsabilidades en Castilla- La Mancha y que, como cada vez que la vida le sonríe, se emocionaría. “Ilusión” y “esperanza”. Con esos ingredientes, y con lágrimas en los ojos al conocer la noticia, asume María Dolores de Cospedal la Secretaría General del Partido Popular.

Ana Mato, de vuelta a España para recoger lo cosechado
Por su parte, Ana Mato, nueva vicepresidenta de Organización y Electoral y en la sombra hasta que fue nombrada número tres de la lista de Madrid en las últimas elecciones, recibe al fin el premio de Mariano Rajoy a muchos años de amistad y fidelidad dentro y fuera de la profesión. En su currículum destaca el haber sido parlamentaria regional, nacional y europea y el haber pasado por prácticamente todos los estadios de una organización política.

Las carreras de Cospedal y Mato coinciden en el largo camino recorrido por ambas en las entrañas del partido y cargos secundarios previos al ascenso. En el plano personal, una y otra subrayan su condición de mujeres y madres. Ana Mato recalcó, en una entrevista concedida a este periódico, que “no es fácil moverse en este terreno cuando la agenda rebosa de reclamos. Una mujer primero tiene que valer y segundo demostrar que vale, y a un hombre se le presupone la valía. Es difícil, pero para mí y para todas las mujeres que tengan hijos”.

Sus caracteres también son similares. Guardan su vida privada, no generan polémica en sus declaraciones, tienen como bandera la discreción y, lo más importante, son dialogantes y abiertas ante las distintas sensibilidades del partido, elemento de gran utilidad para lidiar con las responsabilidades que, desde el próximo lunes, les va a tocar desempeñar.

En el trato personal, Ana Mato es espontánea, atenta y escucha y toma nota sin abrumarse ni por los halagos ni por las críticas. Se caracteriza por saber desenvolverse por igual tras el atril en un mitin que al terminar y bajar a departir con el ciudadano de a pie. Formada, correcta y rigurosa en su profesión, es también abierta, cariñosa y con los pies en la tierra. De hecho, no esconde –gesto que no todos tendrían- su amistad personal con Mariano Rajoy.

Sabe de sus méritos para haber llegado hasta aquí y obvia que no se vinculará esta estrecha relación con el presidente del PP y su nuevo cargo. “Guardo una relación de amistad porque le conozco desde hace muchísimo tiempo y es una persona con la que tengo mucha confianza. Estoy muy orgullosa de él”, declaraba hace pocas fechas en EL IMPARCIAL.


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