Agobiado por enlistar las presuntas agresiones sexuales de Donald Trump y los engaños de Hillary Clinton descubiertos en sus correos electrónicos, el mundo soslayó la parte fundamental de lo que elige los EE.UU. el próximo martes 8 de noviembre: el futuro del resquebrajado imperio estadunidense y su papel en el desorden mundial.
La tesis kissingeriana de que los EE.UU. tienen responsabilidades y no intereses ha sido aplastada por los gobiernos de Ronald Reagan, George Bush Sr., Bill Clinton, George Bush Jr. y Barack Obama. Desde la guerra de Corea en 1950 y hasta la derrota en Vietnam en 1975, los EE.UU. afirmaron que sus responsabilidades estaban en la defensa de sus intereses capitalistas. Ahora en la elección presidencial del 2016 el mundo no se enteró de las políticas exteriores de Trump y Hillary porque los estadunidenses van a votar por agendas tan parciales como el muro en México y la crítica a esa decisión.
En el fondo, el próximo 8 de noviembre se optará por la vía electoral entre dos opciones: el refrendo del poder del establishment conservador geopolítico o el radicalismo conservador histórico de un outsider o externo del sistema de intereses dominantes. En esta primera parte aportaremos elementos analíticos para ilustrar el poder institucional conservador imperial que sostiene la nominación de la candidata republicana, detrás de las sonrisas y las promesas de un mundo feliz.
A Hillary la sostienen los --hasta ahora-- quince lobbies más importantes del poder imperial:
1.- El complejo militar, el imperialismo bélico que alimenta la maquinaria económica y de poder.
2.- La planta industrial articulada a la economía de guerra, los intereses productivos que funcionan en temporadas de guerra.
3.- El sector financiero que completa la dominación militar, el poderío del dólar, Wall Street como el Pentágono del sistema financiero representado por el FMI y el Banco Mundial, el sector que Obama salvó de la crisis de 2008.
4.- La comunidad de los intereses geopolíticos internacionales, la OTAN, el Comando Sur en América, la fuerza del Estado Mayor Conjunto que sostiene a la Casa Blanca, las terminales del botón nuclear en el portafolio que acompaña a POTUS --president of the United States-- hasta en el baño. El papel clave de Gran Bretaña y Alemania a favor de los intereses de la Casa Blanca. Trump dijo que les cobraría protección a los socios de la OTAN.
5.- La comunidad de los servicios de inteligencia y seguridad nacional que Kissinger instaló en los sótanos de la Casa Blanca como consejero de seguridad nacional de Nixon en 1969, los que han sustituido a los marines en algunas zonas de interés estadunidense.
6.- Las empresas de seguridad privada que son contratadas por el gobierno de los EE.UU. para operar en zonas de guerra, a fin de evitar que los soldados mueran y los féretros alimenten el pacifismo social. Estas empresas representan contratos de miles de millones de dólares y viven de la geopolítica de guerra, por lo que forman parte del sistema de toma de decisiones militares.
7.- El lobby judío que opera en el seno de la Casa Blanca, que tiene poder financiero y que representa el factor de estabilidad estadunidense en el medio oriente.
8.- Los medios de comunicación. Este sector pasó de ser factor de consenso conciente hasta Vietnam, se colocó en la oposición desde Watergate y ahora ha regresado al redil del establishment apoyando a Hillary sin sentido crítico por el temor al avance de Trump. El periodismo ha sido la gran víctima de esta contienda electoral porque hubo negarse a criticar a Hillary. Los grandes medios regresaron a la información institucional anterior a los grandes reportajes de crítica a la guerra de Vietnam.
9.- El sector energético, a pesar del avance de los combustibles no fósiles, sigue siendo un lobby que depende de los campos petroleros en el medio oriente y México. Y al final de cuentas, las guerras no solo son por petróleo sino que se ganan por el petróleo que mueve a la maquinaria de guerra.
10.- La comunidad cibernética que privatizó el papel del internet que creó el sistema militar. Google, Facebook y otros grandes consorcios han pasado a formar parte del sistema de dominación de la información y de censura, sobre todo por los casos de WikiLeaks, Snowden, Anonymous y otros filtradores de información del poder. Estos sistemas jugaron papel importante a favor de Hillary.
11.- Los intelectuales liberales hubieron de arriar sus banderas --por cierto, nunca sólidas en su progresismo-- para apoyar a Hillary criticando a Trump. Sobre todo, dejando pasar la oportunidad de un liberalismo social que había propuesto Bernie Sanders en su competencia contra Hillary. Estos intelectuales liberales forman ya la comunidad conservadora del viejo liberalismo capitalista.
12.- El sector de los republicanos institucionales que sólo ejercen la oposición en materia fiscal pero que al final son igual de imperialistas que los demócratas.
13.- El bloque comercial que se ha beneficiado de los tratados, a costa del empleo y la calidad de vida de los estadunidenses. Son los que se asustaron con el proteccionismo de Trump y por ello apoyan a Hillary.
14.- El sector de los productores locales de armas que depende no del apoyo apasionado de los republicanos sino de la debilidad de los argumentos demócratas a favor del control en la venta de armas. Si los republicanos son parte de la Asociación del Rifle, ahora han acotado a Hillary para evitar reformas a la segunda Enmienda.
15.- La burocracia gubernamental que vive de la política de bienestar social de los demócratas.
Estos son los lobbies que sostienen a Hillary para mantener la continuidad del establishment.
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