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TRIBUNA

¿Por qué debe renunciar el presidente de México?

Juan Federico Arriola
miércoles 26 de octubre de 2016, 20:10h

Para mi finado amigo Jacinto Valdés Martínez, profesor y funcionario de la Universidad Panamericana, Ciudad de México

El presidencialismo mexicano es fruto de la Revolución de 1910, es de corte autoritario y su ineficiencia está hoy a la vista. Las promesas revolucionarias de hace cien años en el sentido de mejorar las condiciones de vida en particular de los campesinos y los obreros se diluyeron: un número importante de campesinos emigraron a la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y otras ciudades o se marcharon a Estados Unidos y los obreros mexicanos tienen salarios de hambre, v.gr. el salario mínimo (aproximadamente tres euros con cincuenta céntimos diarios) evidentemente no alcanza para satisfacer las necesidades básicas de una familia de cuatro personas (en México se le llama canasta básica).

El caudillismo revolucionario de Carranza, Obregón y Elías y sus tres títeres que le secundaron (1916-1934) desplazó la dictadura de Porfirio Díaz, después del fracaso democrático de Francisco Madero que acabó en tragedia (fueron asesinados en 1913 el presidente Madero, el vicepresidente José María Pino, el senador Belisario Domínguez, el diputado federal Serapio Rendón y el gobernador de Chihuahua, Abraham González. A su vez el presidencialismo autoritario acotado a seis años (sexenio gubernamental) fue la expresión de un nuevo sistema en el que se prohibía y prohíbe la reelección presidencial en términos absolutos, y aunque hubo relativa paz bajo un esquema de gobernabilidad autoritaria, hoy vivimos en zozobra y experimentamos la resistencia burocrática a la verdadera apertura. No ha habido federalismo real, sino cacicazgos, ni división de poderes efectiva y peor aún, no hay respeto a los derechos humanos precisamente con un acento grave: la irrupción de la violencia sistemática de grupos criminales a veces auspiciada por autoridades corruptas (ahí está en sentido estricto la violación activa de derechos humanos), o peor aún por autoridades federales y locales ineptas que se han visto rebasadas por los delincuentes más terribles: narcotraficantes, secuestradores, homicidas ( ahí la violación pasiva de derechos humanos), muy particularmente a partir de mayo de 1993, cuando fue asesinado el cardenal Posadas en el aeropuerto de Guadalajara, la segunda ciudad en importancia.

El gobierno de Enrique Peña (1 de diciembre de 2012-30 de noviembre de 2018) ha sido un total fracaso en varias asignaturas. De ahí que proponga yo como ciudadano de la república mexicana en pleno goce de mis derechos civiles, económicos, culturales y políticos, con responsabilidad jurídica, declaro que el titular del Poder Ejecutivo (Jefe de Estado y jefe del gobierno mexicano), debe renunciar por las siguientes razones:

1) No se han generado los empleos suficientes (se requieren por lo menos un millón de empleos anuales) y el gobierno de Peña anuncia como triunfo un fracaso, el número real de empleos formales no alcanza el 70% del mínimo.

2) Las reformas estructurales que elaboró con los jefes de partidos políticos nacionales pasando por encima del Congreso Federal bicameral (Pacto por México) no han logrado sus metas que fueron anunciadas como hechos adelantados: crecimiento de la economía, disminución de la pobreza, no aumento de tarifas públicas (gasolina, electricidad, etc.)

3) Por su falta de previsión, Peña y su ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray, el peso mexicano se ha devaluado más de 50% con respecto al dólar americano y el euro.

4) Los escándalos de corrupción en su oficina, su familia y sus colaboradores. Una mansión en la Ciudad de México para su esposa a través de un convenio jurídico con la empresa contratista favorita de Peña: grupo Higa y otros casos más.

5) Su falta de oficio político nacional e internacional. La visita del candidato a la presidencia de E.U.A., el republicano Donald Trump permitida por el gobierno de Peña, quien se ha pasado humillando a los mexicanos como lo hizo Hitler antes de 1939 con los judíos y otros pueblos, ha sido probablemente el error más grave de su gobierno. Estoy convencido de que el presidente Obama y la candidata demócrata, Hillary Clinton le exigieron a Peña la renuncia de su secretario de Estado favorito, el ya mencionado Videgaray quien invadió su esfera de trabajo (Hacienda y Crédito Público) para invadir la cartera de la Secretaría de Relaciones Exteriores. El resultado de la vista de Trump a México fue tremendo para Peña, hubo casi unanimidad en rechazar a una persona non grata, ofendió a todos los mexicanos con sus declaraciones y propuestas irracionales.

6) La gran mentira oficial de sostener (justo lo acaba de hacer nuevamente en una entrevista para Canal 11 de televisión, el 23 de octubre de 2016) que la estrategia contra la inseguridad pública ha dado resultados. La realidad contradice la postura oficial: han sido asesinados en menos de cuatro años, un vicealmirante, un diputado federal, un juez de distrito en materia penal, militares y policías en centenares, más cientos de secuestros y homicidios dolosos en los que la delincuencia organizada está involucrada, dejan mal parado al presidente de la república. La violencia es más grave ahora que en los gobiernos que le precedieron. El Sistema Nacional de Seguridad Pública (órgano multinivel, federación Estados y municipios), es un fracaso, no previene los delitos y maquilla los ilícitos, que es su deber constitucional (artículo 21 de la Ley Fundamental mexicana).

7) El presidente Peña ofendió a todos los mexicanos cuando expresó hace algunas semanas que “el mexicano que esté libre de corrupción que arroje la primera piedra”, expresión bíblica muy poco afortunada, que refuerza la visión de Trump, de que los mexicanos somos salvajes y corruptos.

8) El gobierno mexicano ha protegido a gobernadores y ex gobernadores priistas, tales como Humberto Moreira quien fue detenido en el aeropuerto Adolfo Suárez (Barajas) en enero pasado y fue liberado días después. Es del conocimiento público el grave desfalco que hizo Moreira en el Estado de Coahuila que mal gobernó y Javier Duarte de Veracruz, hoy prófugo de la justicia.

9) Finalmente, su falta de cultura que evidenció en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco, en diciembre de 2011, en su calidad de candidato presidencial, al presentar un libro de propaganda. Un periodista de El Mundo de Madrid le preguntó sobre tres libros (en general, no sólo literatura) que lo habían marcado. Su contestación fue tan desafortunada al confundir al literato Carlos Fuentes con el historiador Enrique Krauze para terminar con algo increíble, que ha sido lector asiduo de la Biblia, cuestión que ni siquiera dicen los rabinos más preparados o pastores luteranos, o el jesuita, el Papa Francisco.

Por bien de México, Enrique Peña debe renunciar ante el Congreso. Es verdad, que su renuncia no resolvería los problemas de México, pero estoy convencido de que no se agravarían en los 25 meses que le restan a su administración fallida. Me hago unamuniano otra vez: Me duele México.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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