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DEBATE EN DO MENOR

jueves 27 de octubre de 2016, 13:41h
Lo que caracteriza a la clase política española no es la corrupción, aunque esta resulte cada día más alarmante...

Lo que caracteriza a la clase política española no es la corrupción, aunque esta resulte cada día más alarmante y merezca la más rotunda condena. Lo que caracteriza a la clase política española es la mediocridad. El debate de investidura así lo demostró. Con la sola excepción de Pablo Iglesias, que hizo un alarde de brillantez oratoria y de agresividad demagógica, el debate de investidura transcurrió en do menor. No pasó de la grisácea vulgaridad. Mariano Rajoy estuvo discreto, Rafael Hernando endeble y Albert Rivera monótono y sin relieve.

Renuncié como tantos españoles a continuar contemplando el debate para leer un resumen de las distintas intervenciones. Las habas están contadas. Los socialistas saben, con las encuestas más serias en la mano, que las eventuales elecciones del 18 de diciembre relegarían al PSOE al desván de la historia, tras el probable sorpasso de Podemos. En plena crisis interna, dividido, sin líder con autoridad, protagonista de lamentables escándalos en Ferraz, los dirigentes más serios del centenario partido que engrandeció Felipe González no tenían otra vía que abstenerse en la investidura y ganar tiempo para la regeneración interna.

Y ojalá les salga bien. Porque España necesita para conservar su estabilidad política un PSOE robusto que se mantenga como la alternativa del centro izquierda al Partido Popular. Una alternativa moderada, democrática y constitucional. En otro caso España podría encontrarse en un próximo futuro con que la alternativa democrática condujera a la nación a un Gobierno de la extrema izquierda antisistema y anticonstitucional.

El sábado se pondrá en marcha un Gobierno en precario. Mariano Rajoy quiere que dure cuatro años y aspira a agotar la legislatura. Los analistas más serios no le dan más de dos años. Al líder del PP no le quedará otro remedio ante la Cámara hostil que va a padecer que convocar elecciones anticipadas. El tiempo dirá quién tiene razón mientras los españoles se desperezan después de un debate que aburrió a las ovejas.