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ENSAYO

Roberto Alifano: El humor de Borges

domingo 30 de octubre de 2016, 16:33h
Roberto Alifano: El humor de Borges

Prólogo de Luis Alberto de Cuenca. Renacimiento. Sevilla, 2016. 236 páginas. 18 €.

Por Carmen R. Santos

Roberto Alifano es uno de los escritores y periodistas más reputados de su país, Argentina, aunque su producción no se ha quedado ahí, al traspasar fronteras traducida a diversos idiomas. Asimismo, colabora en diferentes medios no solo argentinos e hispanoamericanos, sino de Europa y Estados Unidos, y ha impartido clases en varias universidades. Su carrera profesional le ha valido numerosos galardones, entre los que se encuentran el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores o el Pablo Neruda por su trayectoria poética, pues en este género tiene en su haber una nutrida obra, con títulos como Solo para mayores, Donde olvidé mi sombra, El guardián de la luna, Cantos al amor maravilloso y Existenciario, entre otros.

Autor también de novelas y ensayos, Alifano se relacionó con primeras figuras de las letras. Así, con Pablo Neruda, Nicanor Parra o Jorge Edwards. Pero, sin duda, fue a Jorge Luis Borges al que le unieron más estrechos e intensos lazos. Roberto Alifano tuvo el privilegio de trabajar y colaborador con el autor de El Aleph durante más de una década en los últimos años de su vida, honrándose con su amistad. Y con Borges tradujo a nuestra lengua las Fábulas de Robert Louis Stevenson y los poemas de Herman Hesse. Ese privilegio le permitió conocer de manera muy cercana y cotidiana al insigne escritor argentino, y disfrutar de su magisterio, según él mismo confiesa: “Sin pretender serlo -estaba muy lejos de su intención-, Borges era un maestro permanente que regalaba a sus oyentes el caudal prodigioso de sus conocimientos; en la anécdota más nimia podían figurar Plinio, Hobbes, Lugones o Confucio, a través de una correlación que tan solo él podía imaginar”.

Tenemos que agradecer a Alifano que haya compartido ese privilegio con todos nosotros mediante varios libros como Conversaciones con Borges, Borges, biografía verbal, y Borges y la Divina Comedia. Entre ellos destaca El humor de Borges, que ha alcanzado un gran éxito en las sucesivas ediciones ampliadas que han ido viendo la luz, y que ahora con acierto la editorial Renacimiento recupera.

El humor de Borges nos descubre una faceta borgeana no siempre vista y resaltada como exige, pese al decisivo papel que desempeña en su cosmovisión y personalidad. Muy bien lo explica Alifano: “El sentido del humor puede ser una clave para comprender la vida, o para sobrellevarla. En el caso de Borges, imprevisible y singular en cada actitud o en cada reflexión, también era una forma de su escepticismo; consciente de la fragilidad de nuestra existencia, se tomaba en broma y tomaba en broma muchas de las cuestiones a las que algunos suelen otorgar una trascendencia inmerecida”.

Ese humor peculiar y único se despliega especialmente en el Borges conversacional, como puede apreciarse en este delicioso volumen que recopila más de un centenar de anécdotas a cuál más jugosa, y donde brilla la ironía, a veces con su punto de sarcasmo y alejada de lo políticamente correcto. “Malicia, ironía, ingenio formaban parte del Borges oral. Ese hombre que sabía reír y disfrutar de la conversación donde el humor, siempre presente como apéndice indispensable de su modo de manifestarse, desafiaba convenciones”, certifica Alifano.

Ciertamente es así, ya que a Borges no le dolieron prendas en, por ejemplo, cuestionar el tango, sacrosanto para sus compatriotas, ni en manifestar opiniones como la respuesta que dio al preguntarle por la concesión del Premio Nobel a Gabriel García Máquez: “Me parece un excelente escritor y es muy justo que le dieran a él ese premio. Cien años de soledad es una gran novela, aunque quizás con cincuenta años hubiera sido suficiente”.

Por cierto, precisamente el Premio Nobel planea en varios momentos, y, aunque tomado con jocosidad el asunto, es claro que a Borges, merecedor sin duda de él, no dejaba de entristecerle que la Academia sueca fuera esquiva. Muy significativo es al respecto que un día caminando por Buenos Aires Borges y Alifano se cruzaron con unos hinchas de fútbol que les gritaron: “¡Borges, sos más grande que Maradona!”. Ante lo que comentó: “-Bueno, eso estaría bien si lo gritaran en Estocolmo. Tal vez podría influir en los académicos suecos para que me otorguen el Premio Nobel”.

“Borges fue generando así una obra oral paralela a su obra escrita que compite con ésta y la enriquece”, apunta Alifano. En verdad es de esta forma y de ahí que este trabajo sobrepase la condición de ser solo una recopilación de anécdotas. Gracias a ellas su lectura resulta muy entretenida, pero también con su libro Roberto Alifano logra felizmente que esa obra oral que enriquece a la escrita no se pierda.

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