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SORAYA, ROBUSTECIDA

viernes 04 de noviembre de 2016, 12:14h
Se ha producido la descalificación en tromba del nuevo Gobierno. Incluso las reticencias por parte de algunos sectores del...

Se ha producido la descalificación en tromba del nuevo Gobierno. Incluso las reticencias por parte de algunos sectores del Partido Popular han sido grandes. No estoy de acuerdo. Mariano Rajoy ha hecho lo que ha podido: un Gobierno discreto con capacidad de negociación con Ciudadanos, un Gobierno leal con arraigo en el marianismo.

Entre tanta y tanta crítica, entre tanta y tanta descalificación, nadie o casi nadie ha subrayado que todo sigue girando en torno a Soraya Sáenz de Santamaría. Mariano Rajoy tiene depositada en ella, no sé si la sucesión, sí la más completa confianza. Tanto en los nombramientos como en las eliminaciones está el aliento de Soraya. El marianismo y el sorayismo se han dado la mano, la mano izquierda y la mano derecha. El presidente sabe que Soraya le es leal hasta de pensamiento. Después de un año atroz en el que se ha estrellado en la primera investidura y triunfó por los pelos en la segunda gracias a que Felipe González decidió escabechar a Pedro Sánchez, Mariano Rajoy ha salido del paso con un Gobierno discreto, acordado con su vicepresidenta, incorporando a Álvaro Nadal como puente entre los ministros responsables de la Economía.

Los problemas se multiplicarán ahora. Aparte de los extremismos ultras de Podemos, aparte de las intemperancias de los líderes del secesionismo catalán, aparte de la hostilidad frontal del PSOE, el Gobierno en precario de Rajoy tendrá que vérselas con las exigencias de Ciudadanos, pues Albert Rivera no quiere perder el sitio.

El marianismo-sorayismo, en fin, está dispuesto a caminar de nuevo, manejando a su antojo al Partido Popular y colocando en su sitio a cuantos puedan comprometer su estabilidad. La suerte está echada, no sé si para todos, sí para muchos.