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CIERRE DE CAMPAÑA

Donald Trump quema sus armas en territorio demócrata

EL IMPARCIAL/Efe
Michigan y Nuevo Hampshire han sido los estados elegidos por Donald Trump para finalizar su campaña a la presidencia de EEUU en dos actos en los que ha quemado sus dos armas más recurrentes: promesas de revitalización industrial y empresarial a base de medidas proteccionistas y nacionalistas, y ataques contra su adversaria Hillary Clinton.
Donald Trump en uno de sus últimos mítines electorales antes de las elecciones en  Leesburg, Virginia.
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Donald Trump en uno de sus últimos mítines electorales antes de las elecciones en Leesburg, Virginia. (Foto: Efe)

"Creí que mi ultimo mitin iba a ser en Nuevo Hampshire pero luego vi que Hillary venia a Michigan y dije, 'sigámosla'". Así abrió el republicano Donald Trump su último mitin de campaña para las presidenciales 2016 que este martes se celebran en EEUU. Lo cierto es que ambos candidatos programaron a última hora sendos actos electorales ante la igualdad que registraron las encuestas en la recta final de la contienda. De este modo, aunque estaba previsto que el candidato republicano finalizara su campaña en Manchester (Nuevo Hampshire), un estado simbólico para él ya que ahí se alzó con su primera victoria en las primarias en febrero, Trump viajó ya entrada la madrugada hasta Grand Rapids, en Michigan.

El empresario neoyorquino había puesto en el punto de mira durante últimos días este estado, que parecía sólido para los demócratas: "Si ganamos Michigan, ganaremos esta elección histórica y seremos capaces de hacer lo que queramos". "Iros a dormir ya, y a levantarse y a votar", exclamó Trump, que prometió "traer de vuelta la industria automovilística a Michigan", al denunciar que firmas como Ford están deslocalizando la producción a México.

En su maratoniana jornada electoral final, Trump peleó por arañar hasta el último voto con su visita a cinco estados cruciales para vencer en las elecciones: Florida, Carolina del Norte, y Pensilvania, además de los mencionados Nuevo Hampshire y Michigan. Estados indecisos donde un triunfo podría abrirle la puerta de la Presidencia. El magnate neoyorquino apuró hoy hasta el último minuto y prometió "una victoria sin precedentes".

"Mañana vamos a recuperar la Casa Blanca", vaticinó Trump en su penúltimo mitin de campaña ante más de 9.000 seguidores que abarrotaban el pabellón SNHU Arena, en el centro de Manchester, capital comercial de Nuevo Hampshire (noreste de EE.UU.). "Pido el voto de todos los estadounidenses. Demócratas, independientes (...) que sienten la desesperada necesidad de un cambio", señaló el multimillonario, presentado por su candidato a la Vicepresidencia y gobernador de Indiana, Mike Pence. "A partir de mañana, haremos a EE.UU. grande de nuevo", subrayó el empresario, en referencia a su lema de campaña, que podía leerse en las gorras y bufandas de color rojo y azul que lucían sus admiradores.

La concurrencia celebró ese presagio con un grito que retumbó en el pabellón: ¡USA, USA, USA, USA!, clamaron los miles de asistentes, que llegaron a guardar durante horas una cola de unos tres kilómetros de largo para acceder al recinto. El magnate arengó a sus simpatizantes en un estado cargado de simbolismo, dado que allí ganó sus primeras elecciones primarias en febrero pasado y comenzó su extraordinario ascenso hacia la nominación presidencial del Partido Republicano. "Estoy con ustedes. Lucharé por ustedes. Ganaré por ustedes", aseveró Trump, que ha revolucionado este ciclo electoral con un discurso populista y ultranacionalista en sintonía con la inquietud de la clase blanca trabajadora, golpeada por la crisis económica y enojada con las instituciones y los políticos tradicionales.

Nostalgias aparte, Nuevo Hampshire, conocido como el "Estado del Granito", ha cobrado relevancia en los últimos días en las encuestas locales, en las que Trump y Clinton andan prácticamente empatados. Con una población que no alcanza el millón y medio de habitantes, Nuevo Hampshire solo aporta cuatro votos al Colegio Electoral, el órgano encargado de decidir quién será el presidente dentro del sistema de elección indirecta que impera en Estados Unidos. Sin embargo, esos cuatro votos (el vencedor necesita una mayoría de 270) podrían valer su peso en oro si el resultado de los comicios pendiera de un hilo, como parecen sugerir los sondeos. No es de extrañar, por tanto, que la aspirante demócrata enviara hoy a Nuevo Hampshire a su "escudero" más popular y poderoso, el presidente de EE.UU., Barack Obama, quien acusó a Trump de "arrogante y no saber nada".

Con su principal arma contra su oponente y a pesar de que el FBI decidió este domingo dar por cerrado el caso de las comunicaciones de Clinton durante su etapa como secretaria de Estado, el multimillonario volvió a sembrar la duda en torno al escándalo y arremetió contra la ex primera dama, a quien acusó de ser "la persona más corrupta que jamás se ha postulado para el Despacho Oval" de la Casa Blanca. Clinton "ha sido protegida por un sistema completamente amañado" y "está descalificada para ser presidenta", zanjó.

Cerca de 227 millones de estadounidenses están llamados hoy a las urnas para elegir a su presidente, renovar a la totalidad de los 435 miembros de la Cámara de Representantes, un tercio de los cien senadores federales y seleccionar a sus gobernadores en 12 estados.