Felipe VI ha sido arropado por aplausos al comienzo y al final de su discurso, con la visible excepción de los diputados y senadores de Unidos Podemos y los nacionalistas catalanes y vascos.
El Congreso de los Diputados ha amanecido este jueves completamente engalanado para la sesión solemne de apertura de las Cortes de la XII legislatura que desde las 12:00 ha presidido el Rey, quien ha vuelto a dirigirse a la Cámara baja casi dos años y medio después de su proclamación en junio de 2014.
La sesión ha tenido una especial significación, pues ha servido para poner punto y final de manera oficial a un año con el Gobierno en funciones, en el que se han vivido dos investiduras fallidas, y que culminó el pasado 29 de octubre con la reelección de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.
En una jornada histórica, de la Puerta de los Leones, que se ha abierto para recibir a los Reyes, a la Princesa de Asturias y a la infanta Sofía, ha colgado el tradicional baldaquino, un enorme dosel bordado que se utiliza en la Cámara en sesiones de gala desde el año 1902. Se trata de una pieza de 130 metros cuadrados y que pesa más de 220 kilos, que lleva bordado el escudo de la bandera de España y está también adornado con motivos vegetales.
Los ujieres del Congreso, así como los agentes de Policía destinados en esta Cámara, han vestido de gala para la ocasión. En las inmediaciones de la Carrera de San Jerónimo se pudo observar desde primeras horas de la mañana un importante despliegue de la Policía Nacional, con control de los accesos y medidas adicionales de seguridad en las calles adyacentes.
Pastor aboga por "un debate fructífero" con "el debido respeto"
El primer discurso institucional ha sido pronunciado por la presidenta del Congreso, que ha reivindicado al Parlamento como "principal foro de debate político" en el que se expresen las distintas opiniones políticas desde "el debido respeto".
Ana Pastor ha abogado por desarrollar en el Parlamento "un debate fructífero", para lo que los diputados y senadores, como representantes de los ciudadanos, deben ser "conscientes" de lo que son y del "pluralismo" de la sociedad española. También ha apostado por una actividad parlamentaria dentro del marco de la Constitución, del que ha hecho una defensa cerrada como garante de la convivencia.
Como también la presidenta, en un día como este, ha querido rendir un tributo a las víctimas del terrorismo y agradecer también el trabajo de las fuerzas de seguridad que ha logrado "vencer" a ETA, lo que ha motivado el aplauso de gran parte del hemiciclo.
Se ha detenido especialmente en poner en valor la Carta Magna porque, entre otras cosas, ha permitido "desarrollar el Estado autonómico", la integración en Europa y poner en marcha el Estado del bienestar.
También ha dedicado buena parte de su discurso a poner el acento en la voluntad de diálogo y negociación que debe imperar en esta legislatura, una de las más plurales de las últimas décadas. Las Cortes, ha asegurado Pastor, deben ser "la sede del diálogo" y trabajar al servicio "permanente" del bienestar común, una máxima siempre útil pero que en este periodo debe regir con "especial intensidad".
"Todos deseamos una España en la que no se rompan nunca los puentes de entendimiento", ha señalado la presidenta, echando la vista atrás sobre los últimos cuarenta años que han posibilitado "ensanchar" la libertad y han provocado una transformación "incuestionable" en el país. Un momento que ha aprovechado para citar una célebre frase de El Quijote: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos".
España, ha continuado, "tiene muchos retos y metas" y aunque no será fácil, ha señalado Pastor, hay que "emplearse a fondo" para que cada uno ponga lo mejor de sí mismo.
Así, ha dicho estar convencida de que los diputados y senadores estarán "a la altura" que se espera de ellos para conseguir mayores cotas de bienestar para todos y contribuir a que los ciudadanos no se distancien de las instituciones.
Don Felipe ratifica su triple compromiso de la proclamación
A continuación, se ha dirigido a la Cámara el Rey, que ha certificado el compromiso de la Corona con los ciudadanos, con la democracia y con España. Felipe VI ha subrayado que quería expresamente hacer la ratificación de esos tres compromisos contraídos en el discurso de proclamación pronunciado hace dos años y cinco meses.
En sus primeras palabras de este jueves, ha recalcado que en una monarquía parlamentaria, la presencia del Rey en el Parlamento es la expresión constitucional del vínculo entre los depositarios de la soberanía nacional y el jefe del Estado.
Además, el Monarca ha valorado la "responsabilidad" y "generosidad" que ha permitido después de un año de "inquietud", "desencanto" y "distanciamiento" de los ciudadanos con la vida pública por la falta de Gobierno, que España cuente con un nuevo Ejecutivo elegido por el Congreso.
"Creo que es muy importante subrayar que la crisis de gobernabilidad se ha resuelto, finalmente, con diálogo, responsabilidad y también generosidad", ha destacado en su discurso ante las Cortes.
En esta línea, Don Felipe ha pedido a los parlamentarios el "diálogo y entendimiento" exigible a "cualquier régimen de libertades", un diálogo que, ha advertido, "debe ser sincero y leal" e impulsado por el "espíritu fraternal entre todos los españoles".
También ha subrayado que esta actitud demanda "la voluntad y la capacidad de llegar a acuerdos, de lograr la mayor concertación en las cuestiones básicas" y necesita "el compromiso de todos con el interés general para resolver los problemas de los ciudadanos".
Asimismo, el Rey ha pedido que la corrupción, "que ha indignado a la opinión pública en todo nuestro país" siga siendo combatida "con firmeza" para que llegue a ser "un triste recuerdo de una lacra que hemos de vencer y superar".
"La regeneración moral de la vida pública es una cuestión de principios, de voluntad y decisión; es también una cuestión de orden en el funcionamiento de nuestro Estado de Derecho, y antecedente necesario para poder recuperar la confianza de los ciudadanos", ha remarcado en su discurso ante las Cortes en la apertura solemne de la XII legislatura.
El Monarca ha considerado que los valores éticos "deben inspirar nuestra vida pública" y asentar también "referencias cívicas" en nuestro comportamiento social. En la consecución de ese objetivo, Felipe VI ha reconocido públicamente el trabajo que desarrollan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la permanente acción de la Justicia.
El Rey también ha destacado que "España no puede negarse a sí misma tal y como es" y no puede "renunciar a su propio ser" como tampoco al "patrimonio común construido por todos y desde el que debemos seguir edificando un futuro compartido".
Sin referirse explícitamente a la situación en Cataluña, ha defendido el respeto y observancia de la ley y de las decisiones de los tribunales porque constituyen una garantía esencial de la democracia. "En un Estado de derecho la primacía de la ley elimina la arbitrariedad de los poderes públicos y asegura el ejercicio de derechos y libertades de los ciudadanos".
Arropado por aplausos al comienzo y al final de su alocución, con la visible excepción de los diputados y senadores de Unidos Podemos y los nacionalistas catalanes y vascos, Felipe VI ha recordado a los diputados y senadores que son "la voz de nuestro pueblo" y les ha dicho que "en su manos está" una tarea de la que "depende en gran medida el futuro de millones de españoles".
"En nuestras manos está; en las de todos. Pongámonos a ello. España y los españoles de hoy y del futuro nos lo piden. Se lo debemos; pero, sobre todo, se lo merecen", ha concluido antes dar las gracias en castellano, catalán, vasco y gallego.