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El nuevo proteccionismo de Trump

jueves 24 de noviembre de 2016, 10:05h
Donald Trump parece una persona distinta antes y después de las elecciones presidenciales. Se ha apresurado a desdecirse y acallar cualquier expectativa de que él haga lo que esté en su mano para encarcelar a Hillary Clinton. También se ha desmarcado de la derecha alternativa, uno de los grupos que más ha apoyado su candidatura. Estos y otros cambios parecen demostrar que Trump es más práctico y tiene mejor sentido de lo que ha mostrado en su camino a la Casa Blanca. Pero también se ha apresurado a hacer ver que en lo más nuclear de su mensaje se mantiene firme, y entre lo más importante de su posición política está la vuelta al viejo proteccionismo estadounidense. Para empezar ya ha avanzado que retirará a su país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación, TTP por sus siglas en inglés, y que buscaba estrechar los lazos comerciales entre los países del NAFTA, Chile y Perú en el mismo continente, Australia y varios países asiáticos, pero no China, al otro lado del Pacífico. Una declaración más fácil de decir que de hacer y que puede provocar exactamente lo contrario de lo que se quiere evitar: como les ha pasado a los partidarios del Brexit en relación a Alemania, Trump, para empezar, ha reforzado la posición de China, que se ha apresurado a confirmar su compromiso de libre comercio en la región. Europa ya puede prepararse, porque el siguiente acuerdo que va a hacer saltar por los aires le afecta directamente.

El presidente electo Trump ha declarado que el TTP puede tener efectos “devastadores” sobre la economía de aquél país, dado que permitiría que entren en su país bienes baratos, que harían la competencia a los productores del país. Es una pretensión tan vieja como falsa. Los bienes que importa un país no son los mismos que exporta. Y la importación de bienes baratos permite un consumo mayor o un mayor ahorro a las familias. Y a los productores les permite importar bienes de producción también baratos, lo que les hace más competitivos, no menos.

Todo ello está al alcance de cualquiera, pero hay que tener muy presente qué es lo que tiene Trump en mente cuando sigue esta política. Sí, no son los mismos bienes que se importan que los que se exportan, pero también hay un cambio en la estructura de los países desarrollados exportadores, y hay sectores que se abandonan progresivamente, mientras otros florecen. Su base electoral es, en gran parte, la de profesionales empobrecidos porque están en sectores decadentes y no han sabido adaptarse a la nueva economía. Él ha prometido parar el reloj, y para ello busca una política proteccionista franca y decidida. No va a poder sostener esos sectores, pero sí dañar al comercio mundial, justo en el momento en el que está cobrando fuerza después de años de atonía.
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