www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ORIENT EXPRESS

Un repudio por Snapchat

Ricardo Ruiz de la Serna
x
ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 27 de noviembre de 2016, 19:29h

Un joven saudí se ha “divorciado” de su esposa por Snapchat. Ella ha interpuesto una demanda ante un tribunal de Yeddah para que se declare si su matrimonio está, efectivamente, disuelto. En realidad, no es un divorcio sino un repudio. La diferencia es significativa porque el varón puede romper el vínculo matrimonial diciendo tres veces “yo te repudio”, que es lo que el marido ha hecho a través de la red social. Esto no le está permitido a la mujer, que necesita acudir a un proceso judicial y acreditar, por ejemplo, que su marido no la mantiene, o que está enfermo. Cabe también que la mujer se acoja a la posibilidad de divorciarse indemnizando al marido en el importe de la dote que recibió al casarse. En todo caso, la esposa no tiene esta facilidad de la que sí goza el varón, a quien le basta una declaración de su voluntad para que el vínculo quede extinguido.

La creciente penetración de la tecnología digital está transformando las sociedades islámicas. Junto al ya clásico ejemplo del bloguero Salam Pax, que contó al mundo el caos en que se iba sumiendo Irak tras la invasión de 2003, están los casos de represión contra escritores que publican a través de internet, como el del también bloguero Raif Badawi, condenado en Arabia Saudí a 10 años de prisión, 1000 latigazos – de ellos 900 se infligirían a razón de 50 semanales durante 18 semanas- y pena de multa. Las Primaveras Árabes serían incomprensibles sin la capacidad de organización y comunicación que brindaban Facebook y Twitter después de que en 2009 el árabe se convirtiese en uno más de los idiomas de Facebook. En 2012, le llegó el turno a Twitter.

El Oriente Próximo se está digitalizando a pasos agigantados. Según Internet World Stats, de los 32 millones de habitantes de Arabia Saudí, solo 200.000 estaban conectados en el año 2000; hoy son casi 21 millones los usuarios de internet, es decir, más del 64 % de la población. De ellos, 14 millones utilizan Facebook. No es el único caso. En Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, más del 90% de la población está conectada.

Sin embargo, la mayor conexión no ha supuesto una mayor apertura en igualdad ni, en general, en materia de derechos humanos. En el caso saudí, la policía religiosa sigue ejerciendo un férreo control sobre las costumbres, y la libertad de expresión sigue estando muy limitada como demuestra el caso de Raif Badawi. Es cierto que se están produciendo cambios, pero, por ejemplo, las mujeres siguen sin poder conducir después de que el Consejo Consultivo (Majlis al Shura) de Arabia Saudí rechazase a comienzos de este mes una propuesta para revisar la prohibición de conducir que pesa sobre las mujeres.

Así, el ejemplo del mundo árabe nos lleva a reconsiderar ciertos tópicos que pesan en la política internacional cuando se trata la relación entre cambio social y penetración de la tecnología digital. Puede darse una correlación cuando el sustrato cultural sobre el cual se implanta una tecnología es propicio al cambio, al menos, lo tolera. Sin embargo, cuando se trata de sociedades muy conservadoras -como es el caso de las árabes del Golfo- cuyas instituciones se resisten a la apertura, la tecnología puede producir cambios económicos- por ejemplo, en los hábitos de consumo- sin que éstos se traduzcan en una mayor apertura política.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(1)

+
0 comentarios