www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

¿Renzi sí, Renzi no?

martes 06 de diciembre de 2016, 19:50h

Italia vuelve a despertar el interés de los analistas y economistas de Europa. Las dimisiones de Renzi abren muchos interrogantes y alguna reflexión sobre los peligros de los referéndum. Se ha tratado de un voto político, que ha puesto de manifiesto la creciente animadversión de los italianos versus el ya ex primer ministro.

La primera pregunta que deberíamos hacernos es: ¿por qué Renzi convoca un referéndum? A diferencia de lo que han publicado la mayoría de los medios internacionales, no estaba obligado. Repito: no tenía obligación de convocarlo, la Constitución no lo impone. En caso de ausencia de la mayoría de 2/3 de la Cámara, la oposición puede solicitar este recurso (1/5 de sus miembros o quinientos mil electores). Dicho esto, ¿por qué lo hizo? ¿Por qué se adelantó a la oposición? Considero que existen al menos dos razones: la primera de índole personal, su ego y su soberbia alimentaron el deseo de ganar unas elecciones políticas; la segunda, legitimar su mandato. La crítica más recurrente que ha padecido apela a un supuesto “déficit democrático”, al no haber pasado por las urnas. Lamento decepcionar a los que abanderan este argumento: es bastante falaz, ya que quien le otorgó el mandato fue el Parlamento, es decir obtuvo el respaldo de los elegidos por el voto ciudadano. Se trata de un mecanismo legal, sobre todo si recordamos que en Italia no se celebran elecciones presidenciales (al estilo estadounidense), es decir, no se vota directamente al presidente del Gobierno.

¿En qué se ha equivocado Renzi? El Tony Blair de la Toscana como le llaman unos o el Obama blanco como le dicen otros, ha cometido varios errores: in primis, personalizar el referéndum, convertirlo en una votación acerca de su acción de Gobierno. Esto ha repercutido en el alto porcentaje de votantes. La mayoría de los electores votaron más bien a la siguiente pregunta: Renzi si o Renzi no. En segundo lugar, ha buscado la investidura popular en el momento equivocado. El brexit, la paz en Colombia y el voto de Hungría sobre los refugiados han puesto de manifiesto el riesgo de convocar un referéndum, aún más si se pretende convertirlo en un plebiscito sobre el propio mandato. En tercer lugar, ha mostrado un gran desconocimiento de la realidad nacional, convocando el voto en su ilusión de repetir el arrollador éxito de las europeas de 2014, sin darse cuenta que el poder desgasta, sobre todo a quien lo ostenta. Entran en juego demasiadas variables y el malestar se suma al cálculo político. Como ha escrito Aldo Cazzullo, “ha sobrevalorado su consenso e infravalorado el malestar social”. Renzi ha mostrado una sorprendente desconexión con la vida real, con los problemas de los italianos. De enemigo de la casta ha pasado a ser identificado con la misma.

Se ha asistido a una campaña electoral repleta de acusaciones y descréditos. Tweets lanzados como armas arrojadizas. Realmente sólo una minoría conocía en qué consistía la reforma (apenas un 10% según un sondeo del Financial Times sabía qué votaba). Una reforma compleja y mal explicada, acertada en algunos aspectos (fin del bicameralismo perfecto, supresión de órganos inútiles y de las provincias…) y menos en otro (mayores poderes al Ejecutivo en aras de una mayor estabilidad con un posible deriva autoritaria). La campaña se ha polarizado y, además de “no creía que me odiaran tanto” en palabras del propio Renzi, sobre el voto ha influido el rechazo a una reforma considerada no tan necesaria, en un país afligido principalmente por una grave crisis económica (pérdida del poder adquisitivo, aumento del paro –sobre todo juvenil-, descenso de los niveles de producción, enorme deuda pública…).

Renzi ha sido derrotado por el voto de protesta y por una oposición “amorfa”, formada por diferentes formaciones. ¿Quién son los verdaderos ganadores? Probablemente el gran vencedor es el Movimento 5 Stelle. Se trata de una formación inmadura, formada por políticos aprendices, propensos al insulto y que allí donde están gobernando, como en Roma, destacan más por sus escándalos que por los logros. Y el otro ganador es la Liga Norte. En este caso, se trata de un partido sin programa y con un líder político, Matteo Salvini, sin formación política y cultural y célebre por sus insultos a meridionales e inmigrantes. Ambas formaciones han conseguido capitalizar el voto de protesta, criticando el euro y cabalgando el malestar ciudadano prometiendo soluciones demagógicas. En este escenario, reaparece Berlusconi, cada vez más “mascara de cera” y menos lúcido. Complicada se presenta la situación del Partido Democrático y de la izquierda italiana. Un aspecto merece ser subrayado: ¿cómo se explica que después de haber dicho hasta seis veces Si en el Parlamento deciden sostener el No? Como a la mayoría de los partidos socialdemócratas, al PD le espera una grave crisis de identidad y de liderazgo.

El resultado ha sido un voto de castigo. Renzi asumió la responsabilidad de la derrota dimitiendo. La mayoría silenciosa a la que el ex presidente había apelado le ha dado la espalda. El que consideraba “su pueblo” ha votado masivamente en contra de su acción. Tras mil días de gobierno, termina su experiencia de gobernante e Italia se asoma a una preocupante situación de crisis. Ahora lo más probable es un Gobierno provisional que se proponga dos objetivos principales: asegurar a los mercados que Italia seguirá la senda emprendida y reformar la ley electoral en aras de una mayor estabilidad política. El peligro es que regrese la inestabilidad y la incertidumbre electoral: en este contexto, unas nuevas elecciones podrían significar la victoria de nadie, una situación de impasse como sucedió en España en el último año. Un futuro aún por descifrar. Como diría Ennio Flaiano, en Italia “la situación es grave, pero no es seria”.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (12)    No(0)

+

0 comentarios