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RIVERA CERCA A RAJOY

sábado 10 de diciembre de 2016, 17:58h
Estaba claro. Para conservar su espacio político y parlamentario, Ciudadanos debía instalarse obligadamente en...

Reproducimos a continuación un artículo de Luis María Anson publicado en el diario El Mundo y ampliamente reproducido y comentado en las redes sociales.

“Estaba claro. Para conservar su espacio político y parlamentario, Ciudadanos debía instalarse obligadamente en una oposición incluso más sólida que la del PSOE. Albert Rivera está consciente de que su permanencia depende en parte de provocar un constante dolor de muelas a Mariano Rajoy. En otro caso quedará reducido en las próximas elecciones generales a lo que fue Roca Junyent, Garrigues Walker o Rosa Díez.

Las cifras cantan. El Partido Popular se alzó en el año 2011 con amplia mayoría absoluta parlamentaria y 10.866.565 votos. El pasado 26 de junio se quedó en 7.236.965 mientras Ciudadanos arrancó de la ciudadanía 3.514.528 sufragios. La suma de ambos resultados del centro derecha alcanza los 10.751.493, cifra casi idéntica a la obtenida por el Partido Popular en el año 2011.

Al menos 3.000.000 de españoles que habían votado a Mariano Rajoy en el año 2011 derivaron su voto a Ciudadanos. Aun reconociendo los éxitos incuestionables del presidente en política económica con la reforma laboral, el reproche a su pasividad ante el órdago secesionista catalán y otras claudicaciones desviaron una parte del electorado de centro derecha al nuevo partido gobernado con buen pulso por Albert Rivera. He afirmado en alguna ocasión que muchos votantes del Partido Popular ni comulgaban ni comulgan con la máxima arriólica asumida durante demasiado tiempo por Mariano Rajoy: “No hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”. Ese no hacer nada ante el desafío soberanista de un sector de la clase política catalana, que quiere mandar más y zafarse de la maquinaria de la Justicia que atenaza a muchos de sus líderes, fue un error, un inmenso error. Y ahí está la agria realidad que nadie sabe bien cómo va a combatir Soraya Sáenz de Santamaría, encargada por el presidente de una misión que ojalá no resulte imposible.

Si el electorado que basculó a Ciudadanos hubiera permanecido fiel al Partido Popular, Mariano Rajoy habría disfrutado en junio pasado de mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y la realidad de España resultaría para muchos más transitable. Aparte el órdago del secesionismo catalán, el presidente tenía dos retos que abordar desde la mayoría absoluta con la que se alzó en el año 2011: la reforma de la ley electoral y la reforma de la Constitución. Prefirió no hacer nada y ahora debe mendigar de hinojos los votos de Ciudadanos y del Partido Nacionalista Vasco para, a base de concesiones y no pocas vejaciones, intentar que el Congreso de los Diputados no desvencije todos sus proyectos.

Según algunos, Albert Rivera está aterrado ante la posibilidad de una convocatoria inmediata de elecciones generales. Se instalará en una oposición durísima pero será moldeable por la cuenta que le trae. La política da muchas vueltas ¿Quién iba a decir a aquellos falangistas de los años cincuenta que llenaban los estadios y ocupaban casi todos los cargos administrativos que en las elecciones generales del pasado 26 de junio se iban a quedar en 7.495 votos y el 0,03% del electorado?”.