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LIGA DE CAMPEONES

Octavos. Madrid-Nápoles, Barcelona-PSG, Atlético-Bayer y Sevilla-Leicester

Octavos. Madrid-Nápoles, Barcelona-PSG, Atlético-Leverkusen y Sevilla-Leicester

lunes 12 de diciembre de 2016, 12:28h
Actualizado el: 12/12/2016 12:55h
Catalanes y colchoneros jugrán la vuelta en casa.

La edición 2016-17 de la Liga de Campeones se pone seria. La sede suiza de la UEFA acogió el sorteó que dibujaría el camino a recorrer por los cuatro representantes del lucido balompie español y, de paso, afiazaría o desmentiría las elucubraciones relativas a la idoneidad de dejarse caer hasta el segundo peldaño de la fase previa, pues algún que otro miura restallaba en los toriles del segundo bombo, aligerando lo tenebroso de los cabezas de serie. Así, el discurrir de las bolas y los nombres dilucidó un reparto de fortuna dispar para la delegación de LaLiga. En cualquier caso, Barcelona y Atlético defenderían favoritismo desde sus coliseos respectivos en el partido definitivo de sus eliminatorias (entre el 7 y el 15 de marzo). La apertura de boca de los cruces, que se desarrollará entre el 14 y el 22 de febrero, todavía lejana, medirá el grado de cocción cuando el calendario va ascendiendo su temperatura, desde el Bernabéu y el Pizjuán.

Con el único par de condicionantes ya conocidos (quedaba vetada la coincidencia y emparejamiento de dos entidades de la misma nación o que compartieron encuadre en la fase previa), el evento granjeó al vigente campeón (que se enteró de su suerte en Japón, a la espera de abordar el Mundial de Clubes) un baile con el Nápoles. La necesidad de sanar a los maltrechos de ese vestuario de salud guadianesca en este par de meses venideros, antes de jugarse el estatus continental, se descubre, a estas alturas, tan trasccendental como la evolución en el crecimiento colectivo, pues la actual (casi) histórica racha de imbatibilidad avanza salpicada de sobresaltos que un bloque venenoso como el ataque italiano podría amortizar. El más difícil todavía, ese idealizado back to back de Champions League que nadie ha conseguido, ya calienta las ascuas ante un escurridizo puñado de artistas que, eso sí, todavía no han acanzado la estatura para hacer sombra a la Juve o resonar más allá de los Alpes. Quizá el Bernabéu sea el teatro que anhelaban para explotar. Exigirán más unión y rigór táctico al Madrid.

Similar tarea cohesionadora aflige a un Barcelona que sale del recinto helvético asociado al PSG de Emery. La acostumbrada inercia que entrega el fruto de la cosecha a la inspiración de sus sensacionales individualidades podría no llegar, como le ha ocurrido en las semanas ligueras precedentes, al irregular sistema de Luis Enrique. Al fin y al cabo, la fiscalización todavía no parece razonable en diciembre, pero sí deberá empezará a afinar los automatismos de la orquesta si no quiere que la élite europea le ajuste las cuentas en una eliminatoria de la que resulta favorito, pese al rol del gallo galo, todavía en reconversión. Sin embargo, su presupone que un faraón como el blaugrana, de moral herida tras el hundimiento padecido en cuartos de la edición pretérita, afrontará el envite con un compromiso y hambre hiperbólicos, en busca de la corona cedida al máximo enemigo. Lo parisinos están puliendoo el recorrido tras encallar en el prmer tramo de temporada, lo que convierte este envite en una incógnita favorable para los culés (argumento basado en los precedentes), ya que el camarín francés (que es perseguido por los fantasmas que le niegan el éxito europeo) debería aprehender el libreto del técnico vasco muy bien para buscarle las cosquillas a los barceloneses. Aún así, es el rival español de mayor calidad individual.

El actual subcampeón del Viejo Continente, que se encuentra en un bache de rendimiento ubicado entre la instrospección relacionada con lo complicado de asimilar una filosofía de juego a las características técnicas de las piezas en liza, batallará por un hueco en cuartos de final que prolongue su ganancia de pedigree extramuros con el Bayer Leverkusen, un viejo conocido. Diego Pablo Simeone, que encabezaun proyecto que se encuentra a más de la decena de puntos de a cima liguera, no ha ocultado su querencia por redondear su obra con el cetro más prestigioso en la esfera de clubes. Y sus huestes le siguen. El Bayern puede dar fe de su convicción ganadora en una de las mejores fases de grupos de la historia rojiblanca. En febrero, por el contrario, habrá de reiniciar el ardor que aparencia desinflarse en este tramo temporal para seguir negándose límites en este lustro legendario en la ribera del Manzanares. Los teutones ya llevaron al límite a los rojiblncos una vez y, aunque no atraviesan su mejor vesrión, han mantenido esa oda distinguida al rodo y salida tan indigesto para muchos competidores.

Que el Sevilla de Jorge Sampaoli no dispone de complejos es un axioma bien conocido a sur y al norte de los Pirineos. Distinguidos como único preseguidos de los colosos en el campeonato doméstico, los andaluces se disparan en el añorado salto de escena desde el monopolio de a Europa League. Tras desplegar una solvente competitividad, los de Nervión han de doblegar su apuesta, ante el Leicester y cuando el curso eleva la exigencia de quien aspira a la excelencia. El sorteo le ha deparado un desafío parangonable con los superados en Turín o Lyon, pues los campeones de la Premier se han guadado su sudor para este torneo y han descuidado lo doméstico. Su capacidad de concidionar el duelo, sea quien sea el contrincante, le otorga la misma carta que al resto de equipos nacionales: su mayor enemigo serán sus fantasmas. El momento de la verdad, en que el fútbol patrio debe demostrar los porqués de su rutilante éxito, se acerca de forma inexorable, y, desde este lunes (en que se condecorará al mejor futbolista de 2016), el tablero ya está dispuesto para que los estrategas estudien el paisaje.

Mahrez, Insigne, Di María, Kampl, Bellarabi, Mertens, Cavani, Vardi, Slimani, Chicharito, Çalhanoglu son algunos de los nombres que deberán incluirse en los laboratorios capitalinos, del Barça y Sevilla, pero, sobre todo, tras este sorteo urge a los españoles empoderarse desde el prisma anatómico, pues si algo tienen en común los rivales dispuestos es el uso desmesurado de la intensidad como factor. La velocidad y el contragolpe son armas que se repiten en cada uno de los clubes que aspiran, ya, a matizar el prdominio nacional. El Bayern - Arsenal se destaca, por otra parte, como el duelo estrella de unos octavos que siembran unos cuartos de final muy intersantes.

Así han quedado establecidos los emparejamientos de los ocavos de final:

Manchester City (ING) - Mónaco (FRA)

Real Madrid (ESP) - Nápoles (ITA)

Benfica (POR) - Borussia Dortmund (GER)

Bayern Múnich (GER) - Arsenal (ING)

Oporto (POR) - Juventus (ITA)

Bayer Leverkusen (GER) - Atlético de Madrid (ESP)

París Saint Germain (FRA) - Barcelona (ESP)

Sevilla (ESP) - Leicester City (ING)

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