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TRIBUNA

La política y el terror

Natalia K. Denisova
domingo 25 de diciembre de 2016, 20:14h
La situación de Europa es insostenible. El ataque terrorista que se produjo en Alemania el pasado lunes ha revelado la desbordante cantidad de errores cometidos por los servicios de seguridad. Las tardanzas que se producen a la hora de informar a la población sobre los trágicos sucesos, la libertad de movimiento que tienen los delincuentes dentro de Europa, la misma cotidianidad de los ataques que ocurren en mercadillos, centros comerciales y el transporte público son síntomas de que Europa está en vísperas de graves acontecimientos. Hace tiempo que los países que forman el núcleo de la Unión Europea, como Alemania, Francia, Bélgica, han perdido el contacto con la realidad. Tanto los políticos, como los periodistas se han construido un mundo irreal donde lo deseado, por ejemplo, la paz en el mundo entero, es posible sólo porque ellos lo desean “de todo corazón”. La sustitución de la realidad por las buenas intenciones de las élites europeas nos está llevando a unas consecuencias cuya gravedad es incalculable.

La personalidad del terrorista Anis Amri, abatido el viernes en Milán, abrió la caja de Pandora al revelar que un curriculum tan nutrido de delitos como el suyo, no es problema para vivir durante años en la Unión Europea. Sus crímenes empezaron ya en su patria, Túnez, donde le condenaron in absentia a cinco años de prisión por robo violento. Al salir de su tierra, este personaje fue salvado en el Mediterráneo por los servicios de seguridad italianos y acogido en un centro de atención especial, al cual sin mucho pensar prendió fuego como protesta por las condiciones de vida y la demora de las autoridades italianas en darle los papeles. Aquí empieza su peregrinación por las cárceles italianas, donde no fue ajeno a la organización de revueltas y motines. Finalmente, Amri huyó a Alemania donde pudo vivir tranquilamente durante años, se aficionó a las charlas del predicador Abu Walaa, arrestado en noviembre por reclutar terroristas y apoyar abiertamente el Estado Islámico. La policía alemana había arrestado a Amri y estuvo a punto de deportarlo, pero como Túnez no reconocía su ciudadanía, decidieron liberarle vigilándole como un terrorista peligroso. Lo único que falta para acabar la descripción de esta vida ejemplar, son las palabras de su hermana Hafida, que dijo que su hermano Anis estaba harto de Alemania, porque no pudo encontrar el trabajo, la lengua era muy difícil de aprender y, además, no le facilitaban los papeles.

He aquí el meollo de la cuestión: ¿qué mal ha hecho la sociedad occidental al mundo que provoca tanto odio? Los medios de comunicación no paran de culpar a los europeos y estadounidenses de la radicalización de los islamistas, de las guerras entre los árabes y, en general, de todos los males que ha habido y seguirá habiendo en el mundo. “Absurdo”, dirán ustedes con toda razón, “que los medios sigan culpando a Occidente”, pero así es; incluso, últimamente, no paran de decir que las sociedades europeas están enfermas por la simpatía que tiene un ciudadano de a pie a los populismos, sobre todo, sí son de “ultraderecha”. Parece que los medios de comunicación siguen en “Belén con los pastores” con las élites políticas de Europa… En fin, dada la situación de la UE, ¿puede sorprendernos que millones de migrantes legales en EEUU hayan votado a Trump en espera de que cierre la frontera y eche a los delincuentes? Por cierto, la victoria de Trump causó a la señora Angela Merkel mucha preocupación. No se sabe bien si por su cariño al pueblo americano o por el miedo a su futuro político. Lo cierto es que menos, mucho menos le preocupa el hecho de que la única información fiable sobre más de quinientos terroristas considerados extremadamente peligrosos, que moran por Alemania, procede de los centros de inteligencia estadounidenses como National Security Agency.

La realidad es terrible porque un país como Alemania, que en España goza de un gran prestigio, no tiene los más elementales sistemas de seguridad como son cámaras de televisión en lugares públicos, por el miedo a su reciente pasado nazi y comunista; tampoco dispone del mínimo control en sus propias fronteras, ni siquiera tiene una ley que regule la migración. Los expertos en terrorismo desde hace años señalaban la ausencia de una estrategia común para combatir el terrorismo en territorio alemán, donde la policía sigue separada en 16 mini-estados con escasa coordinación a nivel de federación. La solución de la canciller Merkel a este problema fue dejar entrar a un millón de indocumentados sólo durante el año 2015. ¿Cuántos de ellos eran verdaderos refugiados y cuántos como Anis Amri?
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