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TRIBUNA

Conformismo sostenible

viernes 30 de diciembre de 2016, 20:07h

“El aburrimiento simplemente demuestra que estás tomando conciencia de la inutilidad de la vida, de su rueda repetitiva. Ya has hecho todas esas cosas, nada funciona. Ya has hecho todos esos viajes, nada sale de ellos. El aburrimiento es la primera señal de que estás logrando una gran compresión de la inutilidad, del sinsentido de la vida.” Osho

Si conformismo significara querer lo que uno tiene y no lo que uno no tiene; si eso me ayudara a querer a las personas por el cariño que les tengo y no por lo que puedo sacar de ellas y a desprenderme de cosas en vez de acumularlas; si ser conformista me ayudara a amar sin condiciones y sin esperar nada a cambio, entonces, me gustaría serlo mucho más de lo que lo soy ahora.

Si el conformismo tuviera algo que ver con no competir, con no querer ganar más dinero, con anteponer la calidad a la cantidad, con llamar menos la atención, con no querer regalos de ningún tipo, con no querer discutir y evitar los conflictos, yo querría un poco de ese conformismo.

Si conformarse es estar bien donde estamos y no donde no estamos, si significa aceptación en vez de resistencia, reposo frente a agitación, resignación frente a soberbia o vulgaridad frente a excelencia, entonces, conformarse suena muy bien. Si nos ayuda a querer la imperfección y a aceptar el deterioro y la decadencia, junto a la indiferencia y a la insignificancia de los mortales, bienvenido sea; si erosiona el ego y ayuda a quererse por quien uno es en realidad, en vez de odiarse por quien no es; si nos hace torcer el brazo y dejar de echar un pulso tras otro; si ayuda a quedarse con lo bueno para dejar de buscar ‘lo mejor’ y a aceptar los problemas en vez de esquivarlos; si no nos saca de nuestra zona de confort y si, con ello, uno deja de buscar fuera lo que le sobra dentro, entonces, elijo conformarme.

Si ser conformista significa hablar menos y escuchar más, trabajar menos para descansar más y no necesitar mejorar, avanzar o progresar y evitar la ambición y el hambre; si uno llega a ser más sencillo, humilde, natural o primitivo; si nos aleja del glamour y de la exuberancia de cierta clase social o si, incluso, nos hace menosinteresantes o atractivos, entonces puede que conformarse sea la medicina que necesito: para alejarme lo más posible de las espinas del éxito y del reconocimiento, para reconocer el maestro que hay detrás de cada fracaso y de cada árbol sin fruto, para ser más paciente con el aburrimiento, para engullir menos de todo, para no apresurarme y ceder el paso, para ganar perdiendo, para brillar callando, para subir bajando.

Para que bueno y malo, todo y nada sean lo mismo, es necesario conformarse. Para alejarse de la agitación del que nunca está conforme y de la inquietud del que siempre corre hacia delante; para progresar transcendiendo la necesidad de dejar una huella en la eternidad; para apreciar la ligereza del desapego y vivir sin esfuerzo alguno. Para todo esto, elegiría libremente y con orgullo ser una persona conformista.

Si tener suficiente y no querer más, si ser corriente, vulgar y mediocre o quedarse estancado y no querer lograr nada en particular le convierte a uno en un conformista, es posible que eligiera serlo antes que pagar el precio de la perfección y de la superioridad. De lo extraordinario. Ser la mejor versión de uno mismo, crecer y tener un talento productivo no es gratis, como tampoco lo es adornarse con personas en vez de acompañarlas, ni buscar siempre el interés propio en vez de interesarse genuinamente por lo ajeno.

Si conformarme me alejara del ruido, me conformaría con hacerlo más a menudo, pese a que mi lado inconformista, dictatorial, discrepe, aunque no por hablar más alto y más fuerte se está siempre en lo correcto, ya que resistirse en vez de aceptar o esforzarse en vez de conformarse no es, necesariamente, lo adecuado para uno mismo.

“Cuanto menos seas y cuanto menos expreses tu vida, tanto más tienes y más alienada está tu vida. Todo lo que el economista te quita en la forma de vida y de humanidad, te lo devuelve en forma de dinero y riqueza”. Marx.

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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