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TRIBUNA

Podemos a rebanadas

viernes 30 de diciembre de 2016, 20:11h

Al cabo al cabo Podemos, ahora que acaba el año, está hecho una negregura. Quiero decir que para un partido político que desea ser la fuerza de gobernación en el hontanar de futuras legislaciones no hace suma esto de tener vacíos los aposentos de la cabeza. Los combates diurnos que se trasladan vía twitter no se acomodan a lo que la suma de los datos previenen, observan, ajustan y deciden. En nada aprovecha esta situación de fragmentación, que no es otra cosa que una lucha de poder, a un partido que todavía tiene que convencer a muchos más cristianos viejos que observan desde las atalayas. El tuiteo esperpéntico entre los errejonistas y los pablistas da una sensación de cuan ciego es aquel que no ve por tela de cedazo.

Podemos nació tempranamente, en la incubadora de 2014 cuando Iglesias solicitó avales para gestar una formación política dispuesta a presentarse a comicios europeos. Las campanas de Júpiter tañeron buenamente y aquello que venía del resultado licenciado del 15M más la intelectualidad de la Complutense se arraigó con buenos ardites que hicieron pensar en un cambio ya definitivo en el mapa del bipartidismo nacional. Sin duda, Podemos consiguió la ruptura transicional de aquel panorama, pero han pasado los años y lo que la ilusión, los resultados de la novatada, la grandeza de un pueblo harto de corruptelas y grandes navíos perforados por la tudesca política de antaño habían logrado ahora da la impresión que se desmorona. Podemos consistía en un asno de oro que subía ligero por una montaña, donde las dádivas iban quebrantando peñas, pero en este ya final de año la cueva de Montesinos del Quijote ha dejado ya de ser mágica, encantada, rolliza de novelas de cabellerías. ¡Oxte¡ puto.

En febrero se celebrarán las nuevas nupcias de Vistalegre II. Creo yo, que observo desde aquí con entrañas pedernalinas, que ése debe ser el lugar y tiempo en que se consume la conexión entre los tres podemos que existen, porque de cara a subir a la escalera nacional es imposible dar una imagen de bestión indómito, por lo que tanto los errejonistas como los pablistas como los anticapitalistas multiplican la obligación de conformar una fuerza política que pronostique la imagen de unidad, de sacarse del harón el brío, de plastificar unos dibujos que den la sensación de posibilismo, de utilitarismo, de un empirismo propio de las mejores filosofías. La política gana cuando ésta se agarra al tronco del mismo roble, no dispersando los frutos por todos los prados. Esta aventura barroca y desfocalizada hace muelas a un Podemos que desea parir corrido el tiempo a terceros netezuelos, por lo que es exigible que se dejen de individualismos y de evitar, como le pasaba a Julio César, llevar el cinturón poco ceñido, desmazalado, según lo vio Cicerón.

O ahora o nunca. Ése es el tratamiento médico que solicita una sociedad transitada en su gran parte por las enervadas masas populares para que en Vistalegre II las polémicas vuelen como pájaros de carroña y se grite a una sola voz: ¡bonita es la niña¡ O hay compactitividad o el diablo, que todo lo añasca y todo lo cuece, levantará la saya y dejará de dominar las mil zalemas o reverencias. La españolidad harta de una España con pasado incierto quiere valorar lo que la nueva España trae consigo, esto es, una fisinomía con decoro y pura del imperio. No más twitter y más sociabilidad en el vestido de la nueva política que le está como piel de salamanquesa. Porque, aproximándonos a Cervantes, por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

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