TRIBUNA
El fiasco mundial
sábado 31 de diciembre de 2016, 17:55h
Año nuevo, viejos problemas. Dos son los asuntos que determinarán el año 2017. Uno trata de la convivencia cotidiana y otro de la política internacional, es decir, de la convivencia mundial. Ni uno ni otro serán resueltos en breve, dado que nadie ha llegado a plantearlos como problemas fundamentales. Como advertía con gran maestría José Ortega y Gasset: darse cuenta de un problema y plantearlo bien es estar a un paso de resolverlo. Pero…, lo trágico es que nadie quiere darse cuenta de la realidad que nos rodea. El gran filósofo hace ya casi un siglo advirtió que el acercamiento, la desaparición de las distancias entre pueblos y personas, no lleva a la desaparición de los conflictos: “Al contrario. Al hallarse tan inmediatos de repente advierten que esa aproximación espacial no ha sido acompañada por una aproximación en el modo de ser, en sus ideas y sentimientos, en sus costumbres, instituciones y economías de modo que si bien este triunfo sobre el espacio y la lejanía significa a la larga un beneficio radical, va a traer por lo pronto grandes pérdidas y enormes conflictos.”
La convivencia cotidiana de los países de Europa se desmorona. Es conocido el “fracaso de integración” de las segundas generaciones de migrantes que ahora son el principal caldo de cultivo de los yihadistas. ¿Cómo alguien podía esperar que ellos se integren si nadie les ha enseñado porqué tienen que integrarse? ¿Quién les ha explicado las ventajas de la democracia y de la libertad? Para integrarse hay que saber dónde te integras y esto es lo que enseñan con pelos y señales los radicales del islam. Pero sin ir más lejos, si rascamos un poco la superficie de nuestra propia vida, encontramos un panorama desolador: el hombre es enemigo de la mujer, el maestro es enemigo del alumno y, en general, homo homini lupus est. Los únicos que se benefician de esta historia son los perritos y gatitos junto con otros bichos que gozan de tales cuidados y cariños que no hay más que pedir. Ecologismo de diseño, feminismo degradado en machismo rancio y “pensamiento” políticamente correcto es todo lo que tenemos para enfrentarnos al terrorismo islamista.
El panorama internacional nos traerá aún más quebrantos de cabeza. Las elecciones en Francia, Alemania y el inicio de la presidencia de Sr. Trump afectarán a los mismos cimientos de la vieja Europa y del mundo entero. No deja de ser significativo el poco revuelo que ha tenido en la prensa española la noticia sobre la votación contra los asentamientos israelíes en Cisjordania. Sin entrar en la larga y tortuosa historia del conflicto, es de advertir que allí se juega el futuro de la única democracia del Medio Oriente. El voto de España a favor de la prohibición de los asentamientos israelíes es una muestra de pusilanimidad alarmante. ¿Quién si no España tendrá que hacer frente a las consecuencias si Israel se debilita? ¿Hay acaso alguna organización internacional eficiente que imponga sanciones eficaces y resuelva conflictos?
En resolución, estimados lectores, el año nuevo 2017 puede ser bastante próspero y feliz, si alguien se atreve a resolver sólo dos problemas: el buenismo y otro el cosmopolitismo. Ni todos somos buenos ni todo se resuelve con un gobierno mundial dirigido por políticos bienintencionados. Las consecuencias de la filosofía idealista de Rousseau y Kant siguen haciendo un daño inmenso a los seres humanos de carne y hueso.