TIRO CON ARCO
Zygmunt Bauman y la incertidumbre
domingo 15 de enero de 2017, 17:48h
Actualizado el: 15/01/2017 17:53h
Incertidumbre es todo lo que hay. El recién fallecido filósofo Zygmunt Bauman hablaba sobre la incertidumbre. Decía que la incertidumbre lleva a las clases medias y trabajadoras a votar a Trump, o a favor del Brexit. Todo el que ha quedado a la intemperie de la globalización, donde siempre habrá alguien que sepa hacer lo mismo que tú, más barato y mejor. Las imágenes de Detroit abandonado, la antigua ciudad del motor, cuya decadencia ha dejado las estampas del mundo posindustrial: las fábricas abandonadas, la maleza apropiándose lentamente de las piedras, desgastando los ángulos rectos, la herrumbre de los hierros retorcidos. Las ventanas siempre rotas, dicen que por la falta de vida, que hace bajar la temperatura, contrae los marcos y revienta los cristales. Yo lo vi en Lepizig, la ciudad del este de Alemania, con sus mansiones vacías, anegadas por la vegetación salvaje de sus jardines y sus fantasmales edificios abandonados. Apenas cayó el muro las fábricas cerraron y muchos se largaron al oeste.
“Aquí hay agua. Y las ciudades del sur arden. Este sitio renacerá”, le decía un vampiro a otro en aquella película de Jarmusch, ‘Sólo los amantes sobrevivien’, que transcurría en un Detroit vacío y apocalíptico, el que quedó tras el colapso de la industria del automóvil. Dicen que el cinturón industrial en torno a los Grandes Lagos ha sido fundamental para la victoria de Trump. Bauman: “La incertidumbre existencial que persigue a lo que queda de la vieja clase trabajadora y antigua clase media”.
Un amigo que se dedica al diseño web: “Todas las semanas me llegan solicitudes de trabajo desde la India. Son muy buenos en lo suyo y cobran una miseria. Podría contratarlos para que hicieran mi trabajo y dedicarme a vivir la vida”.
De momento, Trump ha amenazado con crujir a impuestos a la Ford, y a la General Motors, si continúan con su expansión en México. Parece que el movimiento antiglobalización ha llegado por fin al poder, aunque empotrado, de incógnito, en el Partido Republicano, un poco al modo en que algunos hacen pasar a Montoro por socialdemócrata. En realidad, socialdemócrata es de lo más fino que le dicen.
Todo esto no son más que frases para llenar el espacio que me queda en blanco en este artículo y poder seguir adelante en este mundo que se cae a pedazos a cada momento, en el que ya no quedan certidumbres. En el que, como notaba Bauman, todo lo sólido se convierte en líquido y se nos escapa entre las manos.
Todo el mundo está asustado. Incertidumbre es todo lo que hay. Por eso hay que ser optimistas.