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RELATOS

Rosario Bléfari. Mis ejemplos

domingo 22 de enero de 2017, 18:51h
Rosario Bléfari. Mis ejemplos

Lecturas Ediciones. Santiago de Chile, 2016. 69 páginas. 10 €.

Por Joaquín Escobar

Rosario Bléfari (Mar del Plata, 1965) es escritora, cantante y actriz argentina. Ícono del rock alternativo-independiente en la década del noventa, publica a fines del año pasado, con la editorial chilena Lecturas Ediciones, este libro titulado Mis ejemplos.

El volumen reúne cinco cuentos donde transitan personajes que siempre están de paso, pasajeros en tránsito que habitan un no-lugar donde todo les resulta ajeno. Recreados en provincias argentinas -Cañada de Gómez, Puerto Deseado, Esquel-, los relatos escapan de los paisajes bonaerenses y las problemáticas de una metrópolis, pues se internan en pasajes desolados que tienen rituales y tradiciones propias, como el peculiar concurso en donde se premia a la mejor carcajada de la zona.

El concierto de una banda de la capital en un pueblo perdido; cuatro amigos que recorren en coche el interior de Argentina; un pintor que visita un zoológico; un bailarín que se convierte en impostor; una botella de amaretto que esconde un secreto; una canción de Roberto Carlos que habla sobre un gato azul. Estos son algunas de las historias que transitan en Mis ejemplos. Relatos que escapan de las grandes proezas y se erigen como pequeñas microhistorias donde jamás sabemos qué destino pueden seguir. La escritura de Bléfari está constantemente gambeteando al lector, por ejemplo en el cuento “Amaretto”, comienza con la reflexión de un padre a un hijo, transita por una epidemia que mata a los gatos y finaliza con la historia de un músico frustrado. Todo hilo inicial sirve como un puente hacia otro relato, confluyendo en un escrito que tiene varias hebras que rara vez retornan al principio; incluso algo nimio como el nombre de una nueva bebida que entra al mercado, da paso a otra historia por un mero alcance de nombres.

Los personajes parecen extraviados en sus propios mundos. Un estudiante le dice a su profesora: “Mientras tanto la vida pasa y ya veo que no voy a tener un camino en esto”. La vocalista de una banda de rock se baja del escenario y llora, encerrada en el baño por la pasividad del público: “Dijo que estaba segura de haber perdido el rumbo. Yo sentí lo mismo pero no estaba tan lejos de mi camino”. Creaciones que han perdido el mapa, sin embargo -y a pesar del desequilibrio que ello supone- nunca parecen tan alejados de su brújula, más bien transitan un camino alternativo por el que pronto saldrán hacia la autopista. No hay precipicios ni abismos, solo extravíos silenciosos donde al final nada es tan grave.

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