EEUU no acude a una mesa organizada por Rusia y Turquía. Por B.M.H.
La capital de Kazajistán, Astaná, acoge este lunes y martes una nueva ronda de negociaciones indirectas entre representantes del Gobierno sirio de Baschar al Assad y los rebeldes contrarios al régimen con pocas esperanzas de que ambas partes lleguen a un acuerdo en firme.
Sobre la mesa, en unas conversaciones indirectas a puerta cerrada, no estará un hipotético proceso político después de la guerra civil, por lo que no se abordará el futuro del presidente Al Assad. Sin embargo, sí estará en debate la posibilidad de un alto el fuego y la reapertura de los corredores humanitarios que hasta la fecha han sido la única vía mediante la cual la población civil ha tenido acceso a ayuda en forma de medicinas, alimentos y agua potable.
Las conversaciones están auspiciadas, además de por el país de acogida, por Rusia, en defensa de Al Assad, y por Turquía, más cercano a las posturas rebeldes. También han acudido a la cita representantes diplomáticos de Irán y el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.
Estados Unidos, por su parte, ha rehusado enviar a una representación diplomática a la cumbre a pesar de haber sido invitado la semana pasada por el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov. Será su embajador en Kazajistán, George Krol, el que vele por los intereses de la Administración de Donald Trump.
En este sentido, de Mistura ha declarado que "no se puede alcanzar una resolución estable y duradera al conflicto sirio solo con operaciones militares. "Para que se lleve a cabo un proceso político es necesario que ambas partes renuncien al conflicto armado".
Pocas esperanzas hay de que en esta nueva cumbre, que las partes han confirmado que será a puerta cerrada, se logren avances significativos, sobre todo después de saberse que los contactos entre las dos principales partes implicadas, Gobierno sitio y rebeldes, serán indirectas.
Es decir, los interlocutores no se encontrarán cara a cara en ningún momento, sino que estarán en estancias anexas a través de las cuales los demás actores harán llegar sus reclamaciones. Un proceso muy laborioso y complicado que no suele ser tierra abonada para pactos de alcance, algo a lo que tampoco ayuda que a la cita no hayan acudido representantes del más alto nivel.
La cumbre de Astaná tiene lugar después de que el pasado mes de abril la ronda de conversaciones de Ginebra fracasarán tras la retirada de la mesa de diálogo de los enviados del Gobierno de Al Assad.
Seis años de guerra civil han dejado tras de sí 300.000 muertos y once millones de desplazados en una de las mayores crisis humanitarias de la historia.