El Senado de Estados Unidos ha confirmado a Mike Pompeo como director de la CIA en el Gobierno del recién investido presidente Donald Trump.
Con este nombramiento, Pompeo se encargará de limar las asperezas entre el Ejecutivo del magnate y la Agencia Central de Inteligencia, quien reveló en los últimos meses la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones del pasado 8 de noviembre para favorecer a Trump.
A diferencia de otros elegidos por el multimillonario que han despertado más dudas y recelos en el seno del propio Partido Republicano, lo cierto es que el ya máximo responsable de la CIA no se ha topado con demasiados escollos en su camino.
El hasta ahora congresista por Kansas pilotará la inteligencia estadounidense al tiempo que crecen los problemas de seguridad cibernética, la ambición nuclear de Corea del Norte y la amenaza terrorista de Daesh.
No obstante, Pompeo toma el timón de la CIA en un momento crítico para la seguridad nacional de su país, cuando la inteligencia, tradicionalmente un tema no partidista, ha sido lanzada a la arena política con la aparición de las filtraciones rusas.