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COPA DEL REY - CUARTOS DE FINAL: VUELTA

Copa. El Barcelona más aplicado destroza a la Real y pasa a las semis | 5-2

jueves 26 de enero de 2017, 23:08h
Actualizado el: 27 de enero de 2017, 02:45h
La versión más tacticista del sistema culé amarró y rindió a los vascos. Por Diego García

Luis Enrique y Eusebio se empeñaron en clausurar los cuartos de final de esta edición de la Copa del Rey acudiendo a la ortodoxia del guión que están escribiendo los comprimidos cruces entre Barcelona y Real Sociedad en los últimos cursos. O por lo menos por ello apostaron de inicio y lo alcanzarían con precisión escrupulosa en unos primeros 45 minutos de abrasivo tacticismo que alzó el brillor de la mirada de los analistas pero desató el bostezo de la tribuna. Sólo un disparo a puerta por trinchera y tres remates con cierto peligro por equipo resultó el bagaje productivo de otro capítulo de densa aplicación controladora que se desbrozaría a continuación.

Se retaron ambos técnicos, otra vez, a superar la exigencia de dos sistemas muy adelantados y presionantes. Las posesiones (concluyeron el primer acto con un reparto de 52% culé y 48 por ciento donostiarra) no superarían su faceta controladora, rebosante de precauciones. Como si el 0-1 de la ida no significara un condicionante, el devenir se desarrolló con las porterías como extras de la trama y un centrocampismo generalizado que penalizaría cada pérdida. En tal tesitura, Zuruzuta, Neymar, Vela o Messi ejercieron como mártires del sistema y Mascherano, que regresó al mediocentro como sustituto de Busquets, Sergi Roberto e Illarra sobresalieron como elementos protagónicos de la nada creativa y el esplendor del respeto mutuo.

Cilessen y Rulli debieron calentar de forma individual para superar las bajas temperaturas, con el cuero circulando sin lógica ofensiva -sino defensiva- a hectáreas de sus jurisdicciones. El Barça impondría más personalidad en las circulaciones hasta el ecuador del primer tiempo, con Neymar y Suárez apostados en las bandas y Denis Suárez en el papel de desestabilizador. Oyarzabal y William José yacían como faros para la manutención de la amenaza contragolpeadora realista, aunque los txuriurdin incidieron, con más insistencia que éxito, por la banda de Vela, Prieto y Elustondo. Messi permaneció desconectado, rodeado por el colapso central ideado por los dos entrenadores que había arrebatado el protagonismo a sus jugadores.

Sólo un islote de improvisación acogió el duelo en este tramo, lo que abrió las escasas hostilidades y los espacios para que la calidad brotara por este resquicio. Y en esta reducción de fútbol saldría vencedor el Barça. Golpearon los locales -nunca mejor dicho- tras un robo de Umtiti a Xabi Prieto (en más que probable falta en el cuerpeo) que lanzaría a Neymar. Messi dividió en cancha ajena, Suárez prolongó con la sutileza de su clase y Denis, que se incorporó a tiempo, cruzó su derechazo hacia la red -minuto 17- El fruto del ajedrez aceptado aumentaba la ventaja que gestionaba con excesivo celo especulador el gigante culé. La estruendosa protesta vasca en Anoeta empezó a aliñarse también en la vuelta de este picante cruce.

Reaccionó una Real incapacitada para enlazar acciones dañinas entre líneas por la vía del debate de la posesión y la alternación de cambios de ritmo de frenesí desbaratado. Vela asumiría la ténue respuesta atacante de los visitantes gestando los dos únicos acercamientos que permitió la vertiente más seria del Barça. La primera arribó en el 23, tras una combinacón trompicada y esputada entre el mexicano y Zurutuza. William José enviaría a las nubes la volea posterior. Y en el 35 volverían a conectar los delanteros con un saque de banda astuto del ex Arsenal y el baile del que fuera goleador de Las Palmas. Ganó el paseo por la línea de fondo a Umtiti y descerrajó un chut tímido que Cilessen blocó con simpleza.

Con poco que llevarse a la boca -más allá de su notable compromiso en fase defensiva-, el tridente más pomoso del planeta se aproximó al intermedio canino, pero dispondría de un respingo postrero como aperitivo de lo venidero. En el 38 se dio la primera oportunidad en que los locales pillaron descolocado al repliegue oponente y Neymar condujo la anhelada contra. El brasileño, trabajoso, fintó en diagonal para dejar aislado a Suárez en el segundo poste. El charrúa trató de dar a Messi la sentencia pero la zaga envió a córner el intento. No sería tan indulgente el delantero en la siguiente. Minutos después embocó para el tapón de Yuri en un balón parado que bajaría el telón de un primer tiempo replegado sobre sí mismo.

Cambió Luis Enrique al lesionado Sergi Roberto -pateado en la cara de forma involuntaria por Piqué- por Vidal en el entretiempo y modificó Eusebio su atrevimiento y la intensidad de los suyos en el mando de la propuesta sobre la que discurría el devenir. De este modo se aceleraron las pulsaciones y se sembraron los espacios que se desnudaban tras la riesgosa valentía asumida. Y después de 10 minutos de imprecisiones y escaramuzas se confirmaría, con ruidosa rotundidad, que la reanudación resultaría más colorida que lo visto.

En 10 minutos se anotaron tres tantos. Y pudieron ser cuarto. No en vano, ese que no encontró el camino hacia la red dio paso a la explosión anotadora. Cilessen sostuvo a los suyos in extremis, cuando detuvo el remate en franquía de William José. La combinación venenosa en la frontal tejida entre Vela y Prieto desnortó al cierre barcelonés y ofreció un mano a mano que el meta holandés conjugó y transformó en la ignición de la contra que sentenciaría lo concerniente al billete para las semifinales. Sacaría rápido hacia Suárez -que se hizo espacio con posible falta sobre su par, más madera para los micrófonos vascos post partido que también denunciarían el penalti intrascendente obviado por Munuera sobre la bocina- y el uruguayo iniciaría una pintura en forma de volea sensacional al espacio que Neymar condujo hacia el área con una escapada que retrató a la nefasta capacidad de cobertura de Íñigo Martínez. El zaguero internacional cometió penalti ante su impotencia y Messi ajustó la transformación del 2-0 a la cepa del poste -minuto 54-.

Pero el brete proseguiría su repiqueteo de artificio con Vela y Prieto en el banquillo. Habían entrado Canales y Juanmi y este último, el delantero más atinado en los últimos tres partido de su plantilla, hizo diana en el 62. Íñigo Martínez completaría el repaso de sus aptitudes y flaquezas edificando un pase aéreo que descompuso el adelantado -y fuera de balance- cierre blaugrana. El punta recién entrado en escena trazó un desmarque soberbio que remató con el dibujo de una vaselina impecable. Atisbaba la utopía una Real entregada al ida y vuelta anárquico e imprudente con el 1-2, pero la ensoñación le duró dos minutos. Los que tardó Messi en desperezarse. El argentinó pescó un mal pase y lo leyó en forma de control sobresaliente. Su magnetismo inutilizó a Illarra y la veloz transición fructificó en un mano a mano de Luis Suárez con Rulli que el primero definiría con sencillez tras guerrear la posición a su marcador.

Del minuto 70 al 80 se perderían el respeto los contrincantes y la táctica sería empujada por la ventana. Mascherano y Neymar descansarían y darían alternativas a Rakitic y Arda, y Odriozola cerraría las sustituciones de un Eusebio desconectado, ante la marejada goleadora, en lugar de Elustondo. También William José, Turan y Denis Suárez recogerían alimento en el mencionado intervalo, agolpando las dianas y confeccionando un segundo tiempo ridículo en cuanto a los ratios atacantes. El donostiarra inscribiría el 3-2 con un cabezazo académico que ejercía de guinda a una combinación visitante que se derivó hacia el centro quirúrgico de Elustondo. Y los dos inesperados goleadores azulgrana sumaron estadística bebiendo de un Messi eléctrico con espacios (e incorregible en su papel decisivo). El argentino puso en órbita a Vidal para deshilachar el repliegue visitante en el 4-2. El centro del lateral sería rematado por el turco sin pestañeos. Y el quinto tanto catalán nacería de una pérdida impropia de Oyarzabal que el 10 argentino elevó a la categoría de imperdonable. Tomó el cuero al galope, se filtró para que cinco obreros rivales se fijaran en su zurda y descargó, en el instante idóneo, para que la inercia de Denis regateara a Rulli y perfilara la goleada.

Con este encuentro de pelaje bipolar -de candado contemporizador en los primeros 45 minutos y paroxismo multicolor en los 45 últimos- pasó el Barcelona a las semifinales de la Copa del Rey (séptima vez consecutiva y décima en las últimas once temporadas). La Real Sociedad consiguió sostener su competitividad pero pecó de soberbia al desafiar a un cara a cara caótico al tercio delantero que con más tino se maneja en dichos trasiegos. Lo abultado del electrónico hizo justicia sólo al epílogo de una eliminatoria pareja. Los txuriurdin vuelven a toparse con el muro de cuartos de final -que se extiende casi por tres décadas- y han de rearmar unidades ante la charla en Chamartín del fin de semana siguiente. Por otra parte, la racha barcelonesa se agranda con una exhibición en ambas facetas del juego que tranquiliza e ilusiona al respetable -sobre todo si atienden al reflejo del enemigo íntimo-. Alavés, Atlético y Celta se encomiendan a sus santos para no reunirse con los favoritos, otra vez relamidos, al título.

Ficha técnica:
5 - Barcelona: Cillessen; Sergi Roberto (Aleix Vidal, min. 46), Piqué, Umtiti, Alba; Mascherano (Rakitic, min. 66), Denis Suárez, André Gomes; Messi, Suárez y Neymar Jr (Arda, min.75).
2 - Real Sociedad: Rulli; Elustondo (Odriozola, min.75), Navas, Iñigo Martínez, Yuri; Illarramendi, Zurutuza, Xabi Prieto (Canales, min. 57); Oyarzabal, Vela (Juanmi, min. 57) y Willian José.
Goles: 1-0, min.17: Denis Suárez. 2-0, min.55: Messi, de penalti. 2-1, min. 62: Juanmi. 3-1, min.63: Luis Suárez. 3-2, min.73: Willian José. 4-2, min.80: Arda. 5-2, min.82: Denis Suárez.
Árbitro: Juan Martínez Munuera (comité valenciano). Mostró cartulina amarilla a Vela (min.40), Neymar (min.40), Alba (min.40), Yuri (min.43), Luis Suárez (min.51) y a Íñigo Martínez (min.54).
Incidencias: Asistieron al encuentro 58.560 en la vuelta de los cuarto de final de la Copa del Rey disputado en el Camp Nou.
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