El Gobierno carece de visión económica
EL IMPARCIAL
miércoles 25 de junio de 2008, 01:42h
José Luis Rodríguez Zapatero presentó este lunes el informe económico del Gobierno que preside y ofreció, por primera vez, un diagnóstico de la situación del país que se acerca a las negras perspectivas que todos los analistas apuntan. Lejos queda su diagnóstico, de apenas hace un año, en el que aseguraba España vivía el mejor momento económico de la democracia. Lejos, sus acusaciones de falta de patriotismo a aquellos que apuntaban que pronto llegarían las actuales dificultades. Pero aún resuena, muy cercano, el discurso del Gobierno en plenas elecciones de que los malos datos que ya apuntaban darían paso a una completa recuperación a partir del mismo mes de marzo en que se celebraban las elecciones.
Hoy el discurso ha variado por completo: el Gobierno prevé un crecimiento por debajo del dos por ciento, una inflación en el cuatro por ciento y un paro el año que viene en el once por ciento. Los datos tampoco acompañaban este martes al Ejecutivo, ya que el desplome en la compraventa de viviendas es fiel síntoma de la crisis que se ha negado a reconocer. Y el superávit del Estado, que el Gobierno ha blandido con legítimo orgullo pero que ha presentado falsamente como un bote salvavidas de nuestra economía, se ha esfumado en un 80 por ciento en los cinco primeros meses del año.
Pero la constatación de la situación actual no nos debe llevar a la desesperanza. El Ejecutivo tiene el deber de ofrecer a la sociedad las medidas que nos permitan campear el temporal que tendremos que afrontar, al menos, este año y el siguiente. Zapatero ha presentado las medidas de su gabinete. Pero las más importantes ya habían sido anunciadas o incluso puestas en marcha, como los famosos 400 euros, y lo poco nuevo que ha añadido a sus propuestas, como la reducción en un 30 por ciento de la contratación de nuevos funcionarios, con ser interesante, resulta claramente insuficiente.
La impresión de que el Gobierno está aquejado de falta de decisión para mejorar las cosas es discutible, pero sí parece carecer de una visión adecuada de cuál ha de ser el papel del Estado para facilitar el próspero desarrollo de las actividades económicas. El Banco de España, por boca de su gobernador, ha resultado ser más ambicioso que el propio Ejecutivo, dejando así en evidencia que sus propuestas son insuficientes.
Zapatero ha tenido respuesta también por parte del líder de la oposición, el reelegido como presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. Ciertamente no ha presentado un plan alternativo. Pero, al menos, sí ha mostrado una visión más profunda del devenir de la economía cuando ha recordado que “los gobiernos están para crear las condiciones adecuadas, no para sustituir su iniciativa con medidas costosas e ineficaces”. Esperemos que del ansiado diálogo entre los dos principales partidos el Gobierno sepa contagiarse de la ambición y la concepción de la política económica que muestra Mariano Rajoy.