En cuanto a la parte retroactiva, es decir, aquella cuantía anterior a la sentencia del Tribunal Supremo cobrada gracias a estas cláusulas, Caixabank se ha comprometido a devolverlo todo, en efectivo, siempre que se cumplan los requisitos. Gortázar ha saludado el Decreto Ley del Gobierno que establece un mecanismo extrajudicial para trasponer a la legislación española lo expuesto por la justicia europea sin colapsar los juzgados, algo que “tiene mucho sentido” y a lo que la entidad le da la bienvenida.
Por tanto, Caixabank ha comunicado a sus clientes cuál es el mecanismo para la devolución de las cláusulas suelo y está recogiendo las reclamaciones que llegan. Para ello ha dedicado a 130 profesionales que revisarán caso a caso los contratos hipotecarios junto a la documentación aportada por el cliente.
“Se devolverán las cláusulas suelo en todos los casos que cumplan con los requisitos”, ha puntualizado Gortázar, que ha reiterado que el cliente ha de aportar pruebas de que se han producido abusos y falta de transparencia en la comercialización de la hipoteca.
En total, Caixabank ha provisionado 110 millones extra para devolver las cláusulas suelo, hasta un total de 625 millones, frente a un impacto total de 1.250 millones de euros en este concepto. Por tanto, el banco considera que aproximadamente la mitad de los casos en los que hay cláusula suelo cumplen con los requisitos de una comercialización poco transparente. Se trata de una “buena estimación”, en opinión de los directivos de la entidad, que también han explicado que se ha contado con expertos externos a Caixabank para realizar este cálculo.
Caixabank, que avanza en la consecución de su plan estratégico, centrado en el crecimiento en la cuota del mercado ibérico –prevé concluir con éxito una OPA sobre el portugués BPI la próxima semana-, ha reivindicado su papel en la crisis económica, durante la que se produjo una “enorme inestabilidad”, en palabras de Jordi Gual.
El consejero delegado ha ido más allá, para calificar la postura de la entidad como “diferencial” con respecto al resto de bancos y antiguas cajas. “La actuación de La Caixa y Caixabank durante la crisis ha sido una bendición”, ha espetado Gortázar, que, de carrera, ha traducido esta palabra de connotación religiosa a números. La crisis ha costado 4.500 millones, que han salido “de los bolsillos de los accionistas”, ha dicho, además de 1.000 millones para devolver las preferentes de Banca Cívica, la aportación de 600 millones a la Sareb, el medio millón de deudas de clientes reestructuradas, las 22.000 daciones en pago, las 23.000 viviendas en alquiler social, con subvención de dos tercios de la cuantía y el mantenimiento de sucursales bancarias en el 90% de los municipios, además de los más de 500 millones anuales dedicados a la obra social.
Todo ello, ha remarcado, al tiempo que se ha mantenido la rentabilidad para el accionista. La directiva de Caixabank ha reivindicado el buen hacer de la entidad en un contexto complicado de tipos de interés bajos y desapalancamiento financiero. La estrategia de la entidad de ganar cuota de mercado sigue dando su resultado y, en 2016, Caixabank ha presentado unos resultados de 1.047 millones de euros, una fuerte subida frente a los 638 millones de 2015.
El beneficio todavía sería mayor si se excluye la actividad inmobiliaria y las participadas del grupo, y se atiende tan sólo a la actividad bancaria, que ha arrojado un beneficio de 1.979 millones de euros.
En cuanto a las claves de este crecimiento, Caixabank ha destacado la resistencia de sus ingresos recurrentes, la contención y racionalización de los gastos y las menores dotaciones para insolvencias, que se han reducido un 80,3% durante 2016.
Sobre el futuro de la actividad bancaria, los directivos han hecho también puntualizaciones. En su opinión, frente a la transformación digital, que permite operar a través de diversos soportes, la red de oficinas y la proximidad sigue siendo muy importante. Por tanto, las nuevas tecnologías son, según ha explicado Gortázar, un complemento para los trabajadores de las sucursales y no una amenaza para su puesto de trabajo.
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