La clave del desarrollo son siempre las inversiones productivas financiadas con ahorro interno, que si no alcanza debe ser reforzado con el aporte adicional de los países exportadores de capitales. Veamos que ha venido ocurriendo en las principales economías mundiales en esta etapa histórica de la globalización. Estados Unidos, que desde la Segunda Guerra Mundial se ubicaba como la primera economía mundial hoy se ubica por debajo de China, de acuerdo a la medición del PBI que realiza el FMI. Entre 1980 y el 2016 el PBI evolucionó de la siguiente manera: Estados Unidos lo multiplica 6,5 veces, mientras que China, que bate el record mundial de crecimiento acelerado, lo multiplica nada menos que 70 veces.
Por qué creció tan rápido China? Porque cuando muere Mao asume el liderazgo Deng, quien abandona el primitivismo colectivista que había estado vigente desde fines de la Segunda Guerra Mundial por más de 30 años. El crecimiento económico chino ha sido tan espectacular que hoy sus exportaciones ya superan a las de Estados Unidos, cuando en la pasada década del 70 cuando gobernaba Mao, las exportaciones de Estados Unidos eran nada menos que 12 veces mayores.
Por qué China crece todos los años mucho más que Estados Unidos? Responder a este interrogante exige considerar muchos factores, no solo económicos sino también políticos. Pero hay un elemento clave, ya que crecen únicamente las naciones que invierten en acumular capital productivo. Aquí las cifras son contundentes, mientras en China esta inversión trepa al 43 por ciento del PBI, se ubica apenas en 20 por ciento en Estados Unidos. Pero por qué China registra año a año más inversiones que Estados Unidos? Debemos tener presente que las inversiones externas son importantes porque transfieren los avances tecnológicos, pero el grueso de las inversiones de un país son siempre financiadas por su propio ahorro interno. Aquí las diferencias son enormes, ya que China ahorra anualmente (en proporción al PBI) más del doble que los Estados Unidos. No se puede crecer si no se ahorra, ya que no alcanza con las inversiones externas.
La globalización, tan denostada hace 20 años por muchos “progresistas”, particularmente europeos y latinoamericanos, liberó las potencialidades del nuevo mundo en desarrollo, cuyas naciones ya representan el 57 por ciento del PBI mundial, cuando en 1980 esta participación era de apenas 36 por ciento. El escenario internacional es hoy distinto al vigente en 1980, cuando Reagan era Presidente y Deng recién torcía el rumbo económico del colectivismo. En esos años el PBI de los Estados Unidos era 9 veces mayor al de China, pero hoy es distinto ya que es un 12 por ciento menor. Esta primacía china se fortalecerá aún más en la próxima década, ya que China seguirá creciendo más que los Estados Unidos, porque seguirá ahorrando e invirtiendo más, por eso XiJinping en el reciente Foro de Davos y a contramano de Trump , reivindica la globalización tan denostada en el pasado.
Este gran cambio en el mapa del poder económico mundial no puede ser ignorado cuando se habla de las relaciones no solo económicas, sino también políticas entre las naciones. La globalización, impulsada por los avances científicos y tecnológicos cambió profundamente nuestro mundo, esperemos que Trump entienda ésto y no crea que aún vive en 1930, cuando Estados Unidos agravó la naciente crisis mundial con el proteccionista Arancel Smoot-Hawley. Las restricciones unilaterales al comercio internacional nunca son gratis, ya que gatillan represalias defensivas de los perjudicados que tienden a empobrecer a todos.